Coyhaique, días del pueblo en 1957
Oscar Aleuy Rojas, Colaborador - 31-08-2013

Mientras se gestaban las actividades comerciales más intensas de que se tenga memoria, en un Coyhaique pre-Puerto Libre, con un Rolf Traeger vendiendo a manos llenas lavadoras, radios, electrolas, cuchillería importada Solingen y con un par de socios como San Martín y Mondelo, con sus representaciones de tubos de cemento, imposibles de soslayar en el encantador paisaje de la ciudad, acontecían varios sucesos que tal vez para la gente de entonces resulten un tanto simbólicos, si es que algunos todavía permanecen vivos entre nosotros. De pronto Salvador Hernáez era nombrado por un Secretario de Estado como sucesor de Roberto Mackay en la Alcaldía de Coyhaique, hecho que levantaba protestas por un lado y regocijos por otro. Inmediatamente la prensa local se pone de lado del nuevo alcalde, destacando la feliz elección y recibiendo con regocijo el nombramiento sin dejar de destacar la cooperación de las instituciones locales y las felicitaciones del pueblo. Era entonces Intendente de Aysén don Manuel Morales Torres. Desgraciadamente, en esa época se acostumbraba a efectuar todo tipo de descargas personales contra las autoridades, las que se movían más bien por problemas de durísima enemistad partidista lo que  provocaba incontroladas pasiones. Es el caso por ejemplo del ciudadano de nombre Salvador O., el que con todas sus palabras declaraba haber ido al cabareth de propiedad de doña Rosa de Jaramillo a eso de la medianoche y encontrándose en el lugar tuvo un violentísimo altercado con el señor alcalde que no pasó a mayores. El problema comenzó al salir. Cuando el reloj marcaba las dos y media de la mañana, cuando comprobó que el mismísimo alcalde, junto a dos amigos argentinos lo estaban esperando para agredirlo y dejarlo en muy malas condiciones físicas, lo cual era motivo más que suficiente para que el señor Salvador O. escribiera al periódico una carta que aparece al página 1 de la edición 221 de Abril de 1957. Acotaba el ciudadano de marras que la primera autoridad edilicia usaba cuchillo en el cinturón, cosa que le parecía incorrecto para una autoridad. Y que junto con someterlo a una golpiza de proporciones, lo había desafiado a una pelea por $500 argentinos para el día siguiente, Paralelamente, en los meses de semana santa se ultimaban los preparativos para la tradicional celebración. Los singulares tañidos de campanas del campanario mayor ubicado en la capilla de frente de la plaza, ya se había constituido en una característica habitualmente esperada por los feligreses, quienes ya estaban listo para acudir al llamado de los curitas. Mientras tanto ya se había hecho público el programa, que desde el jueves a las 7  se iniciaba con una santa misa y comunión de todos los fieles, para continuar al día siguiente con la tradicional acción litúrgica de desclave, en la que todos los fieles que así lo deseasen, participaran con la santa comunión. Por la tarde, a las siete, se iniciaba el vía crucis en la Iglesia Parroquial, acompañado por un sermón de la pasión de nuestro Señor. Finalmente, el programa culminaba el sábado con la bendición del fuego, el canto del exultat, la bendición de la fuente bautismal y la misa de gloria. Hace unos pocos días que la ciudad había despedido para siempre a uno de sus hombres más preclaros, don Eliseo Castro, gran representante de los movimientos de la Fiesta del Caballo Chileno, que pretendía desterrar las costumbres foráneas, gran fundador de instituciones de beneficencia como la desaparecida Casa Cuna de Coyhaique, el Rotary Club y la Cruz Roja. Además era miembro del Club 21 de Mayo, de la Primera Compañía de Bomberos, el Club Huemules y la Asamblea Radical. Punteaban entonces en los torneos futbolísticos de Semana Santa los infaltables 21 de Mayo y Baquedano, seguidos por el 14 Aysén y el O’Higgins, los cuatro cuadros más representativos del fútbol local y destacaban entre los goleadores los nombres de Gil, Sigoña, Ruiz, Barrientos y Mora. Se acostumbraba celebrar con bombos y platillos en la ciudad el día Mundial de la Salud, con destacadas charlas realizadas en el Grupo Escolar y en el Liceo Particular, a cargo de la enfermera Jefe del hospital señorita Giovanna Solari y del doctor Hernán León, Director del Centro de Salud. Por las tardes, el pueblo observaba amodorrado a las multitudes silenciosas que comenzaban la lenta procesión a través de las calles barrosas. ¡Qué más le podíamos pedir a la ciudad en Semana Santa, con un puerto libre que se constituía en el pilar de la economía provincial y con un grupo de comerciantes que aprovechaban esos días para retirarse a sus hogares con sus familias o irse el largo fin de semana a disfrutar de nuevas experiencias a la Argentina!. Cabe señalar finalmente que la situación climática por esos días era verdaderamente deplorable.
El Divisadero TV
Entrevista al subsecretario de Economía en Aysén
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