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Kristine Tompkins: “Parque Patagonia va a llegar al mismo nivel o más que Torres del Paine”
Redacción, Diario El Divisadero - 15-11-2013


Cochrane-. La esposa del controvertido Douglas Tompkins es la gestora de la Fundación Conservación Patagónica que ya creó el Parque Nacional Monte León que fue donado al Estado Argentino, a través del Ministerio de Turismo y la Administración de Parques Nacionales del país transandino.

En 1992 Kristine Tompkins junto a su esposo conocieron la Estancia Valle Chacabuco en uno de los tantos viajes efectuados a la Patagonia chilena y argentina. Con el pasar de los años y gracias a una buena relación con los entonces dueños de la estancia, vieron cómo el negocio ganadero fue decayendo hasta su venta en 2004.

“Siempre la idea fue donar esto al Estado. En principio la idea era donar los fondos a Conaf para que intentara comprar los terrenos para crear una reserva, pero el gobierno no podía hacerlo así”, explica Kristine, en una conversación realizada en la Casa de Huéspedes del Parque Patagonia.

La belleza del lugar y su potencial para la restauración y conservación de un ecosistema único que además permitiera impulsar el turismo en la zona, motivó que los Tompkins se inclinaran por comprar este inmenso terreno.

Largo proceso

Kristine ve la estadía de los Tompkins (en una casona en la parte alta del complejo turístico) como transitoria, mientras el Estado no acoja la idea de recibir el parque como donación y manifiesta que el lugar es de los aiseninos y los chilenos. “Este es el parque más emblemático todo América Latina y cuando nosotros, eventualmente, donemos al Estado (hace gesto como de limpiarse las manos) no vamos a aparecer más. Nosotros no podemos caminar donde queramos, no podemos quedarnos en la casa donde dormimos el día anterior”, asegura.

En el proceso de conversaciones con el gobierno de Sebastián Piñera no encontraron una respuesta positiva al ofrecimiento, pero Kristine prefiere no teorizar al respecto. Afirma que “con el gobierno del Presidente Piñera siempre tuvimos buena comunicación. Él está muy interesado en la conservación, tiene su propio proyecto en el sur de Chiloé”, pero también asume que este tipo de procesos son políticamente complejos.

La creadora de la Fundación Conservación Patagónica sabe que ahora tendrá que iniciar conversaciones con un nuevo gobierno, pero está sumamente consciente de la diferencia entre terminar el proyecto para entregarlo y que sea recibido por las instituciones del Estado. Sabe que, a partir de ese momento tendrá que atenerse a los tiempos del gobierno.

Sin embargo, a simple vista se ven diferencias entre el proceso que se tendría que vivir en Chile y el que vivió en Argentina entregando el Parque Nacional Monte León a una entidad que trabaja específicamente en este tipo de proyectos.

Kristine asume que el Estado Chileno no cuenta con la misma institucionalidad que el vecino país, pero no ve esa situación como un impedimento para el éxito del futuro Parque Nacional Patagonia. “Tenemos confianza. Donar algo como esto, duele un poco porque hay muchos años invertidos en el proyecto, no solo nosotros, sino de todo el equipo que es chileno. Es un proyecto hecho por chilenos. Creemos en Chile, creemos en la ciudadanía de Chile que protegerá las cosas que son suyas”, comenta.

Si bien no se alarga en cuanto al tema, pues reconoce que hay decisiones que pasan por voluntades políticas, Kristine Tompkins asegura que poniendo un poco más de recursos en algunas áreas, el Estado chileno podrá cuidar bien de una valiosa herencia natural. También asegura que Sernatur debe “poner más luz” en esta zona.

“Este parque va a llegar al mismo nivel o más que Torres del Paine. Los de Puerto Natales pensaron en Torres del Paine hace 25 años y nadie creyó que se podían lograr cambios tan grandes. Yo creo que lo mismo se va a lograr acá. Aysén es una joya”, afirma sobre la potencialidad de este proyecto.

Visión de las críticas

Los Tompkins no hacen oídos sordos ante las críticas de los detractores de sus proyectos y prefieren tener una política más “abierta”, según ellos mismos indican, basada en la premisa de que “los hechos son las pruebas”.

“Siempre intentamos contactarnos con quienes tienen algo que decir. Somos muy abiertos y transparentes en términos de sentimientos”, afirma Kristine agregando que no ve impactos negativos sobre la población de Cochrane y Chile Chico. Sí reconoce y dice entender que los cambios de uso de suelo son sensibles a la comunidad, pero ahí los Tompkins son enfáticos en señalar que hoy el Parque Patagonia tiene muchos más trabajadores que la antigua Estancia Valle Chacabuco, las mayor parte de ellos provenientes de Cochrane mismo.

“Tenemos que seguir trabajando, decimos lo que estamos haciendo, trabajamos mucho en términos de educación localmente y de otras maneras. Mi esperanza es que poco a poco nunca se van a solucionar todas las críticas. Pero siempre tomamos todos los puntos en serio”, asevera.

El futuro de la Patagonia

Uno de los motivos que jugó un papel preponderante en la instalación de los Tompkins en Chile fue la visión positiva que tienen del país. “Veo que Chile avanza mucho más rápido que otros países en términos de hacer muchas cosas juntos. En términos de desarrollo económico, Chile es el rey de América Latina, en términos de crecimiento, baja corrupción, de transparencia dentro del gobierno, en intentar solucionar problemas de salud o educación”, comenta.

Esa misma es la visión que Kristine Tompkins dice tener de la región de Aysén y sus habitantes, argumentando que ve un intento sincero de la sociedad de encontrar el equilibrio entre desarrollo y la protección de la tierra y las aguas.

“Veo que todos los jóvenes quieren ir a Santiago o cómo Aysén puede mantener a sus próximas generaciones en este lugar con un futuro. Veo los problemas de Aysén y que la gente está tratando de adivinar cómo crecer, pero también proteger su zona que aman. Hay una lealtad muy fuerte en aiseninos por su tierra y, con razón, es la región más linda del país”, asegura.

Por lo mismo, no es partidaria de centrar el desarrollo económico de la región en un solo sector productivo. Asegura que es un “error” ver el turismo como el único potencial. “No es saludable depender de una industria. Es mucho mejor tener una economía complementaria tratando de crear suficientes ingresos para las comunidades y mantener un equilibrio entre las necesidades y el cuidado del medio ambiente”.

Filantropía versus incredulidad

La compra de la Estancia Valle Chacabuco costó unos 10 millones de dólares a los Tompkins y las inversión para el proceso de conservación de la zona junto a la construcción y adaptación de espacios ha costado otros 20 millones de dólares.

“¿Dónde está el negocio?”, preguntamos a Kristine Tompkins. Su respuesta es solo una risa medio sarcástica y la siguiente frase: “Para nosotros no hay ganancias. Puros gastos, inversiones y donaciones. No hay ingresos acá”.

En la Fundación Conservación Patagónica indican que la filantropía pura, de la que desciende Douglas Tompkins y Kristine, se trata de donar sin condiciones para hacer un bien al mundo en el que vivimos. En los muchos libros hechos por las fundaciones de los Tompkins se relevan frases de connotados políticos y filántropos estadounidenses que favorecieron la creación de rescates naturales y otras muchas otras ideas de donaciones. 

Los fondos provienen “de otras fundaciones, instituciones, individuos que apoyan el proyecto para este parque que va a ser de todos los chilenos”, explica Kristine.

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