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Problemas de convivencia en Escuela de Balmaceda fueron desestimados por Superintendencia
Directora del establecimiento fue reincorporada a comienzos del presente año escolar, lo que provocó la molestia de algunos padres y apoderados de la localidad.
Redacción, Diario El Divisadero - 20-03-2017

Coyhaique-. Hace algunos días un grupo de vecinos de Balmaceda manifestó su molestia por la reincorporación de la directora de la Escuela José Antolín Silva Ormeño de la localidad, María Angélica Catalán, a quien en varias ocasiones han denunciado por malos tratos psicológicos, persecución y abusos, además de supuestas irregularidades al interior del establecimiento.

La situación se arrastra desde 2013, cuando comenzaron las primeras denuncias algunos padres y apoderados de la comunidad escolar, reclamos que llegaron hasta el municipio de Coyhaique, la Gobernación Provincial de Coyhaique y la Superintendencia de Educación, organismos que en distintas ocasiones intentaron acercar las partes y solucionar los problemas de convivencia al interior de la escuela.

Denuncias

Las denuncias dan cuenta de una serie de abusos de poder e irregularidades en el trato de los alumnos por parte de algunos profesores que son acusados de descalificar a sus alumnos llamándolos “burro”, “leso”. También aseguran que se aplican castigos desiguales ante situaciones similares, como peleas entre alumnos, atrasos o bullying. Incluso, los reclamos hacen alusión a discusiones a título personal entre profesores y apoderados.

Muchas de esas denuncias llegaron hasta la Superintendencia de Educación, y El Divisadero tuvo acceso a doce de dichas denuncias por diversas situaciones al interior de la Escuela José Antolín Silva Ormeño.

Una denuncia hace alusión a un niño castigado con la suspensión de recreos y de colación durante una semana, otra asevera que dos alumnos fueron llamados “burros” y “que no saben nada” por un profesor, otra que denuncia un caso de bullying, otra en que algunos alumnos se pelearon y solo uno fue suspendido de clases, otra de un alumnos que fue llamado “leso” y “tonto” por un profesor, otra de un alumno que por llegar atrasado a la Escuela encontró las puertas cerradas teniendo que esperar al intemperie con bajas temperaturas.

En todas las ocasiones, los apoderados y padres aseguran que no se aplicó el reglamento interno o que las medidas disciplinarias aplicadas no estaban en él. En muchos casos, los padres aseguran que fueron a conversar con la directora y nunca recibieron una respuesta. Incluso existen varias denuncias hechas públicas a través de la red social Facebook.

Sin embargo, la Superintendencia de Educación investigó todas las denuncias y solicitó al establecimiento todos los antecedentes relacionados con cada uno de los casos, como anotaciones en libro de clases, fichas de entrevistas con los apoderados, fichas de entrevistas con los alumnos, copia del reglamento interno y otros datos, para emitir un juicio y conclusiones de cada caso respectivamente.

Cabe señalar que en dichas conclusiones, la Superintendencia de Educación, como organismo fiscalizador, no señala faltas ni irregularidades en ninguno de los procesos disciplinarios ni en la recepción de los reclamos de los padres y apoderados.

Asimismo, el organismo verifica que el Reglamento Interno del establecimiento  existe, así como un manual de convivencia escolar y las medidas disciplinarias se apegan a ellos.

En muchos de los casos, la Superintendencia revela que el establecimiento hizo las investigaciones internas de los casos concluyendo que los castigos y medidas disciplinarias nunca fueron efectivos o en otros casos fueron dejadas sin efecto por los mismos profesores.

En la mayor parte de los casos investigados, la Superintendencia aconseja a la Escuela José Antolín Silva Ormeño hacer un seguimiento de las situaciones denunciadas, a realizar mejoras al Reglamento Interno a “desarrollar temáticas intencionadas de sana convivencia al interior de la comunidad educativa” y en la mayor parte de los casos las investigaciones fueron cerradas por el organismo.

Respecto de la situación de María Angélica Catalán, luego de los constantes reclamos de este grupo de padres y apoderados, a los que adhirieron los dirigentes de la junta de vecinos de Balmaceda, la docente fue trasladada al año pasado a la Escuela Pedro Quintana Mansilla de Coyhaique para que se desempeñara como inspectora general.

En esa oportunidad, la Municipalidad de Coyhaique justificó su traslado argumentando que se hacía “con la finalidad de resguardar su integridad física y psicológica”.

Sin embargo, la docente recurrió a la Contraloría General de la República indicando que dicho traslado la perjudicaba por el cambio de funciones que desempeñaría y por el costo económico que significaba trasladarse todos los días desde Balmaceda, donde reside, hasta Coyhaique para ir a trabajar.  

La Contraloría ofició (con fecha 30 de septiembre de 2016) a la Municipalidad de Coyhaique señalando que el traslado “no se ajusta a derecho” y decretando que “se deje sin efecto la destinación analizada”.

María Angélica Catalán fue reintegrada a sus funciones a partir de este año escolar con el respaldo de la Contraloría General de la República y de la Superintendencia de Educación que desestimó las denuncias efectuadas por algunos miembros de la comunidad escolar.

Superintendencia de Educación

Consultado sobre estas denuncias, el director regional de la Superintendencia de Educación, Marcos Campos Obando, señaló que  el objetivo del organismo “es velar por que la normativa educacional se cumpla, por lo tanto, una de nuestras labores en este ámbito, es constatar que exista un Reglamento Interno y que en éste consten protocolos de actuación, los cuales deben ser aplicados de manera correcta y oportuna”. 

“Las denuncias recepcionadas en esta Dirección Regional, fueron tratadas de acuerdo a los lineamientos institucionales correspondientes, estos casos fueron cerrados administrativamente, en consideración a que no se visualizó infracción a la normativa educacional vigente, sin embargo se realizaron algunas observaciones de mejora al reglamento interno del establecimiento, situación que se da de manera generalizada cuando se realiza alguna denuncia en esta institución. Los antecedentes de estos casos fueron derivados de manera oportuna al sostenedor del establecimiento con quienes se sostuvieron reuniones de coordinación en el tema”.

Acerca de su visión sobre los problemas de convivencia al interior de la Escuela José Antolín Silva Ormeño de Balmaceda, el director regional indicó que la idea es siempre “incentivar espacios de diálogo, mejora y construcción continua en el ámbito colaborativo, entendiendo que la comunidad escolar la conforman todos los actores que en ella confluyen, es decir, alumnos, padres apoderados, profesores, asistentes de la educación, equipo directivo, etc. Pensamos firmemente que cuándo existe disposición de las partes a trabajar en conjunto, se construye una convivencia escolar armónica que repercute de manera positiva en todas las áreas de desarrollo de los alumnos”.

Insistió además en “la importancia que reviste en este ámbito el Reglamento Interno o Manual de convivencia escolar, instrumento que dará la pauta básica para poder relacionarnos de acuerdo al proyecto educativo de la comunidad escolar, debiendo por tanto ser respetuoso de los canales formales de comunicación, incentivando la participación de los integrantes de la comunidad educativa en la construcción y mejora de dicho reglamento o manual”.

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