Grandes desafíos
Manuel Álvarez Lucero, Antropólogo - 11-09-2018

Los patrones migratorios presentan diferentes dinámicas en el tiempo. A nivel mundial se estima que migran alrededor de 240 millones de personas anualmente, lo que equivale aproximadamente al 3% de la población mundial. En América Latina y el Caribe esta proporción se incrementa ligeramente, alcanzando cerca de un 4,5%. Si bien el destino predominante de la migración que tiene como origen América Latina es Estados Unidos, hay también una dinámica migratoria interna en la Región Latinoamericana, cuyo movimiento origen-destino es desde países menos desarrollados a países más desarrollados dentro del cono sur.

Actualmente, Chile está definido como un país de altos ingresos, considerando su ingreso per cápita. Sumado a su ingreso, el país presenta indicadores de salud alentadores en comparación con países vecinos, lo que reafirma su ingreso a los países de altos ingresos. Algunos de estos indicadores son un mejor estado de salud de la población general, menores tasas de mortalidad infantil y el incremento sustantivo en la esperanza de vida, lo que vuelve a Chile un país destacado dentro del contexto latinoamericano.

El aumento de la población inmigrante en nuestro país y en nuestra región es un gran desafío para todas sus instituciones. Hoy en día es necesario que tanto la política pública en general como los gobiernos locales reflexionen en torno al tipo de integración que se pretende incentivar para la población migrante. Dicha reflexión no puede estar ajena a los convenios suscritos por Chile y, por lo tanto, debe ser respetuosa de los derechos de los inmigrantes, incluyendo el derecho a mantener su identidad y su cultura.

Con una reflexión de este tipo el Estado podrá promover políticas que operacionalicen el resultado deseado y podrá ir midiendo en el tiempo si la política impulsada produce los efectos requeridos. Hace falta en Chile desarrollar sistemas de evaluación de política pública que se centren en los resultados de la misma. En este caso, informaciones que no sólo den cuenta del número y características de los migrantes en ciertos territorios, sino que también puedan observar los efectos de las políticas comunales y estatales.

Dichas políticas debieran siempre promover el fortalecimiento del tejido social tanto entre los migrantes como entre nacionales y extranjeros, pues no se puede pensar la integración de manera unidireccional, todos debemos ser parte del proceso. Para que una política pública funcione realmente, debe articular las distintas iniciativas sectoriales. Hace falta que las distintas organizaciones involucradas en los procesos de integración de población extranjera conozcan el trabajo de las demás instituciones, puedan relacionarse y no dupliquen esfuerzos o cometan los mismo errores.

Paralelo a esto hace falta mayor información sobre cada colectivo en particular, su integración social y sistémica en el país, su mayor o menor capacidad de comunicación con la cultura chilena. Conocer los procesos de cada colectivo permite generar intervenciones que efectivamente sean atingentes a las necesidades de los inmigrantes.

La evidencia en el mundo sostiene que cada uno de estos desafíos puede ser abordado mediante la generación de mayor conocimiento y su aplicación. En este sentido, pensamos que una vinculación entre la academia y el Estado es fundamental para hacer de Chile un país que pueda generar acciones efectivas que permitan que nacionales y extranjeros puedan desarrollar sus potencialidades.

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