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PROGRESISTAS CON LA LUZ PRENDIDA

Martes 19 de Enero del 2010
Patricio Segura Ortiz Periodista psegura@gmail.com

Variados esfuerzos hicieron el Gobierno y la Concertación para remontar los 21 puntos que en primera vuelta separaron a Eduardo Frei de la Presidencia de la República.  Veintiún puntos concentrados en el 6 % de apoyo a Jorge Arrate y el 20 % a Marco Enríquez. Un dato: la diferencia entre nulos y blancos en primera y segunda vuelta fue de menos de 6 mil votos.

Desde un principio MEO mantuvo en suspenso su decisión sobre apoyar o no a Frei.  La importancia que todos daban a esta señal era el eventual traspaso electoral, expectación bastante contradictoria con la idea que se quiso instalar en esta elección respecto de que los votos no son endosables.  Teoría no muy realista considerando que la influencia efectiva de los liderazgos y líderes de opinión está estudiada (y comprobada) desde antes que naciera la mayoría de los políticos actuales. 

Es muy probable que la larga incertidumbre sobre su opción naciera de su interés en lograr que proyectos de Ley emblemáticos de su programa fueran aprobados en el Congreso: la inscripción automática y el voto voluntario, el fortalecimiento de la educación pública y establecer en la Constitución que las aguas son bienes nacionales de uso público.  Y algo se avanzó en ello en pocos días.  Y también es muy posible que su definitiva preferencia por el ex Presidente pasara por evitar ser individualizado como responsable de su derrota, mal que mal para avanzar como posible abanderado que enfrente a la Coalición por el Cambio el 2013 necesita ese 29 % de primera vuelta, un universo más movilizado políticamente que los millones de jóvenes que por obra y gracia del imperio de la Ley queden automáticamente inscritos durante los próximos años.

Pero aún así, a Frei no le alcanzó. 

Fueron 242 mil los votos blancos y nulos, y al senador le faltaron 223 mil para tener su segunda oportunidad.   Aunque obviamente los análisis de las votaciones no pueden seguir derroteros puramente matemáticos (insondables son los caminos de la psiquis humana) en el aire quedó la sensación de que una parte importante de ese electorado no estuvo dispuesto a salvar a Frei precisamente porque se parecía demasiado a la derecha, partiendo por su Gobierno.  Es más, no es descabellado pensar que un porcentaje más molesto aún votó por Piñera, paradójicamente no porque quisiera al 2010 una administración piñerista sino para que el 2013 volviera una más de izquierda. 

Así como los chilenos recibimos en los días previos a la elección decenas de correos llamando a no votar nulo (partiendo por los llamados de la Presidenta y del candidato concertacionista) también hubo mucho mail explicando por qué Piñera y Frei se parecían tanto.  De las casillas de dirigentes regionales hasta connotados intelectuales nacionales.

Pasadas las elecciones, comparto lo expresado por Carolina Tohá,  vocera del Comando de Eduardo Frei: “(La Concertación) no puede seguir como está, tiene que ponerse al día con la sociedad de hoy y recuperar algo que estuvo en sus orígenes y que se perdió, que es la capacidad de trabajar en la diversidad, respetando, incluyendo y escuchando”.  En muchos hoy existe la convicción de que la Coalición por el Cambio logró una victoria electoral, pero no política y menos aún ciudadana.  El Chile mayoritario que adhiere a la centro izquierda no ha virado a la centro derecha.   Hoy gobierna Piñera precisamente porque la Concertación en muchas ocasiones, demasiadas a estas alturas, gobernó como sus adversarios en el binominal.

Un ejemplo es lo que ocurrió la semana pasada con el proyecto de modificación de la Ley de Pesca y Acuicultura, que permite hipotecar ante la banca las concesiones acuícolas y establece barrios salmoneros, donde Guido Girardi, Alejandro Navarro, Nelson Ávila y Carlos Ominami, más uno o dos escapados, estuvieron nuevamente solos frente a sus colegas de la Alianza, independientes y de la propia Concertación.  Solos defendiendo un bastión del progresismo como es el desarrollo sustentable, el patrimonio de todos, los bienes públicos y colectivos.

O cuando hablamos de las represas en la Patagonia, donde se mezcla una visión neoliberal de los recursos naturales, la propiedad privada de las aguas, la subvaloración del medio ambiente, el poder avasallador de las trasnacionales, la desprotección de las comunidades locales, todas caras luchas para el manido progresismo, y motivaciones ante las cuales ciertos líderes, mandos medios y autoridades concertacionistas locales miran para el lado.  Como si les diera lo mismo.  Y permítanme remedarlos: en la práctica votando nulo, porque con su indiferencia apoyan a quienes tienen el poder económico.  Peculiar su visión de centro izquierda.

La Concertación en pleno apoyó en estos últimos días la inscripción automática y el voto voluntario, el fortalecimiento de la educación pública e incorporar a la Constitución las aguas como bienes nacionales de uso público.  Leyes progresistas, pero sólo respaldadas cuando estaban todos los ojos sobre su tramitación.  En el fondo, con las cámaras encima.  Pero cuando se apaga la luz, lejos de las miradas ciudadanas, se vuelve a prácticas que de progresistas tienen poco.  En la región claros ejemplos tenemos de ello.

Hoy la Coalición por el Cambio, más específicamente Piñera, tiene la oportunidad de convencer a una mayoría del país que algo también puede decir en materias que históricamente han sido asociadas a la centro izquierda: equidad de género, igualdad de oportunidades, preocupación medioambiental, aceptación y fomento de la diversidad, tolerancia, cultura, inclusión.  De eficiencia, capacidad de gestión, importancia del crecimiento económico, seguridad ciudadana, la mayoría de Chile ya conoce su discurso.

Y es de esperar, también, que la Concertación y sus líderes (y sus mandos medios locales) hayan entendido el mensaje.  Un mensaje que no está dado sólo por la diferencia que le faltó a Frei para derrotar a Piñera.  Sino por la que hubo entre su electorado natural y el que efectivamente estuvo dispuesto a salvarla.

Porque el mundo que alguna vez representó en plenitud tiene hoy la oportunidad de reinventarse, con nuevas fuerzas y movimientos sociales, para que sus dirigentes (y los ciudadanos) sean progresistas sin importar si prendida o apagada está la luz.  A eso le llaman convicción.  A lo otro, simple y pura conveniencia.

Comentarios

1
Escrito por: alejandro tellez, el Tue Jan 19 18:37:41 2010
Despues de la Guerra todos son generales , todavia recuerdo cuando el señor segura con una gran perorata de pormedio llamaba a votar nulo , como simbolo de las creencias de Meo y su fidelidad con el candidato , la realidad fue que muy pocos lo siguieron con lo que demuestran su poca sintonia incluso con los que ellos mismos dicen representar , me parecede descabellado la idea del voto por piñera esperando un gobierno mas de izquierda , claro lo logico es esperar a Bachellet como candidato el 2014 , pero no creo que tenga que ver con los que votaron por piñera esta vez , claro el papel aguanta cualquier cosa.-

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