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Noticia

El extraordinario librito de Jorge Ibar Bruce de los años 60

Lunes 25 de Febrero del 2013


Pareciera pertenecer ya a una época tan lejana que es probable que la juventud nos proponga incluso esa mala jugada de siempre, formulando votos para llevarnos a una especie como de anquilosamiento temporal, o sea lo que conocemos como tiempo que se fue, o sea, vejez. Pero tomémoslo con calma. Aquel espectacular pequeño e insignificante librito azul nos recibía todos los veranos en las vacaciones universitarias y desde Valparaíso nos veníamos a encontrar con él. Era un libro que no parecía tan ampuloso ni  demostrador de facundia como los que yo veía en las blancas paredes de las bibliotecas de la UCV, ni tampoco estaba tan bien escrito, pero qué carajos de cosas buenas se leían ahí adentro. Parecía que uno se sumergiera de golpe y sin previo aviso en las suaves olas de un regocijo que lo armaban los mismos protagonistas de esa historia que aún no se escribe mucho. Se respiraban entonces los últimos años del inolvidable decenio de los 60, imagínese.

“Aysén, hombres y naturaleza” me pareció desde el primer instante una obra muy pequeña y un nombre largo, demasiado rimbombante. Sin embargo, el contenido era pulcro y de películas, incluso acompañado por ilustraciones de Renzo Pechennino, Lukas. Aunque en ninguna de los 50 bocetos de Lukas aparece su autoría ni su nombre, ni tampoco es mencionado en la obra, lo que demuestra la superficialidad con fue realizada la obra, en el prólogo, el mismo autor comenta que la obra en forma parcial había sido publicada por las ediciones culturales de El Mercurio, lo que sugiere entonces la verosimilitud de la premisa. Es fácil explicarse el atractivo que esos bocetos típicos de un Lukas ilustre, que venían a responder en forma genial a la idea que nos habíamos propuesto acerca de la historia fundamentada en imágenes, algunas de las cuales estaban muy difusas. Superlativo aparece esa especie de mito visual sobre las carretas de Juan Foitzick trasponiendo las alambradas prohibidas, o la inefable victrola del general intendente para oir el himno patrio a orillas del muelle principal, allá en Puerto Aysén de los años 30.

Arremeten de inmediato vistosos retazos de costumbrismo profundo con las reverdecidas situaciones de Alvarito, el inolvidable ferretero que después se vino a Coyhaique, el famoso intendente Edmundo Camus que no alcanzó a durar tres meses en su cargo, las figuras inmarcesibles de Huenchuleo, Piuquinto Huala, Alberto Mauret y Lucas Bridge, la carpa de la plaza de Ciro Arredondo, Chindo Vera cavando una fosa con su cuerpo rechoncho introducido completamente, o la lujuria impenitente de Alfredo Mascareño y su desorden eterno. Por ahí pasan a enredarse en los geniales dibujos de Lukas las carretas de Juan Foitzick en su glorioso paso por las alambradas, según el mito aysenino ya enraizado completamente en las mentes de los ayseninos.

Este libro debe reeditarse y las buenas ideas siempre las damos aquí. Luego. Silenciosamente, como las mejores víboras, se cumplen y nos copian las ideas en silencio, sin compartirlas ni agradecerlas.

Este librito promete muchas cosas, le lleva la delantera a muchos intentos frustrados de jóvenes que no se adaptaron nunca a la profunda imagen de la verdadera historia, ni se acercaron jamás al aroma original de los hechos sucediendo, de ahí su rotundo fracaso. Han pasado libros, libracos, pasquines, obras de falsos escritores, cada cual en su lugar y funcionando por turnos. Todo para un viaje sin destino, igual que esta música de ahora, tan desechable, tan reemplazable.

La obra de Ibar no. Pertenece a su tiempo, se yergue como un animal invicto y victorioso, es el dueño de una época mágica, no se distancia sino que se adentra y explota donde los hechos ocurrieron, donde la vida funcionó tal como era. Es el famoso distanciamiento que todo lo cubre y lo nebuliza. Justo en la época en que salía a la luz el libro, yo entraba a la UCV a estudiar literatura y uno de los seminarios recordados lo dictaba Fernando Cuadra. En una de las asignaturas de teatro del absurdo se revelaba el llamado distanciamiento o “verfrendung” en la obra Galileo Galilei de Bertold Brecht. El dramaturgo nos estaba haciendo ver entonces, sin imaginar lo que estaba sucediendo en el descubrimiento de la historia de nuestros orígenes, un concepto que se podía aplicar en la vida real, nuestra propia vida real. Prohibido distanciarse, el actor debe ser el espejo de su tiempo, el grito de protesta  no debe alejarse de donde ocurre la raíz del mal. El libro de Ibar responde correctamente a las premisas de su época.

Aysén, hombres y Naturaleza nos alegra el alma con la crónica del jefe de policía local que en su discurso de despedida habla en lengua mapuche, y las otras genialidades de Orellana y los carros pamperos, Juan Barría y su envaralado, el pescador Pilcomán, el conde y el barón y el poblador que vendió sus animales.

El libro lo tenemos muy pocos, deben haberse quedado unos cien entre los habitantes de esta naciente provincia, y cada familia demostraba cuando lo exhibía a las visitas o a la gente que pasaba, una profunda admiración y un orgullo poco oculto de lo que había en casa. Una obra de arte que no puede pasarse por alto, menos en estos tiempos en que campean los temas cibernéticos, placeres que compartimos y usamos pero sin abandonar las raíces.

Atrévase a leer unos pocos versos de Silva Ormeño en este libro, a conocer el cuento original de la Flora y la Fauna, las historias de José Baeza, Menchulao, los aluviones del 66, las nevazones, las hortalizas, las crecientes y las sequías, el calafate, las avutardas, las liebres, los puyes y las frutillas.

Un libro genial, para leerlo, para conseguirlo, también para bajarlo y tenerlo archivado en la red. Tengo mi oficina disponible en el paseo Horn 53.

Comentarios

1
Escrito por: anahi huechan quintana, el Wed Mar 19 12:37:37 2014
estimada Perla. dejame un correo y te mando la edicion digitalizada del Libro. De aeguro el autor hubiese querido una llegada a todo aquel que ame esta región de Aisen. saludos del las región mas bella de Chile
2
Escrito por: V. Saldivia, el Wed Jun 26 19:42:06 2013
Paseo Horn queda en la ciudad de Coyhaique XI Región de Aisén-Chile. Busca en Guía Telefónica de Coyhaique, Oscar Aleuy -Librería- Al parecer corresponde a su dirección.
3
Escrito por: R Rosales., el Fri Apr 12 13:10:08 2013
Yo lo tengo muy bien conservado,habrá que llerlo..Publicado el año 1973,166 páginas y tiene 2 mapas de la zona de aysén.
4
Escrito por: Perla Ibar, el Tue Mar 5 19:17:13 2013
donde queda el paseo horn? En que cuidad? Atentamente

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