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La relevancia de lo valórico
Redacción, Diario El Divisadero - 17-03-2017

Los denominados temas valóricos han alcanzado un sitial relevante en las prioridades ciudadanas, tanto a nivel cotidiano como en el ámbito informativo.

Desde este diario siempre nos hemos dado el tiempo para hacer nuestro aporte al mensaje de las instituciones que tienen mucho que decir en este aspecto, a saber, las distintas confesiones religiosas, organizaciones filosóficas y por cierto, los partidos políticos, colegios profesionales y la comunidad en su conjunto.

La idea es que en una comunidad pequeña como la aisenina, sus integrantes sean capaces de poner en valor estos temas y generar debates efectivos y permanentes respecto al tipo de sociedad que queremos construir, a nuestras capacidades de tolerancia y por cierto, a la siempre necesaria apuesta por lograr una cohesión de todos los estamentos sociales con la finalidad de superar las desigualdades que existen y que provocan tan profundas diferencias.

Precisamente este mensaje debe estar implícito en las reflexiones que a diario hacemos desde nuestro fuero íntimo, como las que deben priorizarse en la gestión del Gobierno y en las propuestas de las diversas organizaciones sociales. El Presidente del Consejo de Pastores Evangélicos, el Obispo de Aysén, el máximo representante de la Masonería, los presidentes de partidos políticos y los representantes de las organizaciones ciudadanas sean del ámbito que sean, deben asumir un auténtico protagonismo para así generar instancias de conversación y reflexión en torno a los temas fundamentales, a esos que ninguna sociedad debe renunciar sino que por el contrario, debe poner de relieve en forma constante. Chile vive momentos tensos, con una desconfianza creciente en la clase política y en el propio Gobierno, por lo que retomar el camino del diálogo aparece como una medida fundamental para lograr reinstalar lo que los entendidos denominan como fe pública.

La inequidad, la mala a distribución de la riqueza, la falta de empleos decentes, acceso a la educación y muchos otros temas son aspectos fundamentales de la ética social y de la responsabilidad gubernamental, donde el verdadero objetivo de toda acción humana debe estar puesto precisamente en los más vulnerables, en los postergados. Y es que la contribución individual y colectiva para mejorar la calidad de vida de miles de familias que todavía viven postergadas, debe ser un desafío permanente y cotidiano, que esté siempre por sobre las diferencias que como seres humanos podamos tener.

Porque para atender las demandas de los desamparados y de toda persona que viva en condición de vulnerabilidad no se necesita más que la voluntad y la convicción de querer hacerlo. Este es un compromiso, sin duda, que marca la verdadera solidaridad que refleja el sentimiento de los seres humanos y que, por supuesto, debe estar presente en nuestro medio, junto a un factor tan determinante en estos tiempos como la responsabilidad social empresarial, el desarrollo sustentable, la convicción valórica y la sensibilidad social.

El llamado es a recoger el sentir ciudadano, a aplicar verdaderamente el sentido social de la vida, y a preocuparnos del desarrollo pero centrado en la gente como factor preponderante. Habrá entonces que llevar a la práctica la teoría social con acciones concretas, con actitudes que deberían marcar una diferencia, por lo menos en lo teórico, respecto al tipo de sociedad que estamos construyendo y que queremos.

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