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La desconfianza ciudadana es legítima
Redacción, Diario El Divisadero - 20-03-2017

Constantemente analizamos desde la mirada del periodismo, el desempeño de los organismos públicos, porque definitivamente cuanto mejor lo hagan, más beneficios podrán generarse y potenciar así aspectos tan importantes para la gente como empleo, calidad de vida, bienestar social, economía.

Las políticas públicas deben transitar por la senda correcta, por aquella que debe entregar beneficios colectivos, estabilidad y fundamentalmente, una gran capacidad de compartir responsabilidades en torno a temas tan prioritarios como el progreso que anhelan los aiseninos/as, meta que sin duda es unánime y transversal.

Tras la asunción del Gobierno liderado por la Presidenta Michelle Bachelet, se comienza a manifestar la buena disposición entre las organizaciones gremiales, ciudadanas y sindicales, para poder articular acuerdos y propuestas colectivas, para idealmente transformarse en aspectos protagónicos del desarrollo regional, sin apellidos, donde lo relevante no sea solamente lo económico, sino que también todas las demás aristas de este gran concepto que, abordado desde la integralidad, en el corto plazo debería generar beneficios concretos para la ciudadanía. El Gobierno enfrenta hoy un adverso escenario, una realidad compleja que va más allá de lo que está a su alcance controlar. Los problemas económicos son planetarios, pero los de índole político y los referidos a tráfico de influencias, corrupción y otros, son el fruto de una serie de desaciertos sobre los que el Ejecutivo, el Parlamento y la clase política y empresarial tienen una tremenda responsabilidad.

Si es o no una crisis, el tiempo lo dirá, pero Chile vive días convulsionados, y la indignación social (crispación es el concepto de moda), llegó a niveles extremos, que socialmente se define como desencanto o impopularidad, pero que institucionalmente podrían llegar a poner en serio riesgo la legitimidad y credibilidad de entidades fundamentales de la República.

El país requiere con urgencia retomar una relación sincera, a través de la cual el Gobierno y todas las instituciones y sectores cuestionados, den señales concretas y contundentes de querer cambiar este adverso escenario, pero también señales democráticas para que la participación y decisión de la gente sea el mejor signo de una recuperación de la confianza y la credibilidad pública, hoy absolutamente extraviadas.

Y no queremos dejar de mencionar que los medios de comunicación tenemos mucha responsabilidad y mucho que aportar en estos momentos, especialmente los que le toman el pulso y la opinión a la ciudadanía, los que dan cabida a sus inquietudes, aspiraciones y críticas. Porque lamentablemente en Chile tenemos grupos o consorcios periodísticos que se han apartado absolutamente de esa máxima y siguen defendiendo posiciones ideológicas, y actuando con criterios absolutamente económicos, apartándose del verdadero espíritu libertario y democrático del periodismo.

Se requieren medidas urgentes para recuperar la confianza ciudadana, la credibilidad en nuestro modelos político y nuestro sistema democrático.

Si por el contrario, la falta de diálogo y de consenso se mantiene tal cual está hoy día, donde a diario somos testigos de descalificaciones, intolerancia política, polémicas, controversias, desgaste, tirantez, tensión y desconfianza, por supuesto que en Chile y en Aysén nadie, definitivamente nadie, se sentirá con la convicción de ser parte de una contingencia cada día más circunscrita a los que manejan el poder sin las competencias ni la credibilidad para hacerlo.

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