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Alergia alimentaria: ¿Qué es eso? ¿Existe? ¡Eso es un invento!
Paola Garcés Vivanco, pediatra inmunoreumatóloga Hospital Regional Coyhaique
Servicio de Salud Aysén, Columnistas - 17-05-2017

“Mi hijo de un mes,  llevaba 2 semanas llorando, hinchado y no sabía qué hacer. Finalmente, y a pesar de estar tomando sólo leche materna, lo que tenía era una alergia a la proteína de leche de vaca (APLV)”. Historias como esta, son cada vez más escuchadas por pediatras e inmunólogos.

El término "alergia alimentaria" se utiliza para aquellas reacciones adversas a alimentos cuya causa es inmunológica, a diferencia de otras reacciones adversas a alimentos como la intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche), que es por disminución de una enzima llamada lactasa.

La incidencia de alergia alimentaria ha ido aumentando en todos los países. Actualmente, se calcula que un 8% de los menores de 3 años podría tener una alergia  de este tipo, alcanzando a un 4% de la población general.

En Chile, un reciente estudio del INTA (Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos), indica preliminarmente que la proporción de pacientes menores de un año con APLV sería de un 4,6%.

Si extrapolamos esta cifra a la realidad local, Coyhaique tiene un promedio anual de 1.500 nacimientos; así, se puede deducir que anualmente hay alrededor de 60 niños que podrían tener esta condición. Cada año hay casos nuevos, como también hay infantes que van recuperándose de su alergia.

En este momento, en Coyhaique tenemos más de 100 niños diagnosticados con alergia alimentaria, con distintos grados y manifestaciones.

Los síntomas de la alergia alimentaria son muy variados, y pueden ir de molestias leves a situaciones muy graves. En Estados Unidos, se calcula que hay entre 100 y 200 muertes al año por alergia alimentaria severa. En Chile no tenemos estudios de mortalidad por alergia. 

Las alergias pueden ser inmediatas por anticuerpos (Inmunoglobulina E) o  tardías, causadas por células llamadas linfocitos, que pueden tardar hasta 4 días en manifestarse tras la ingesta del alimento.

A pesar de los avances de la medicina, hoy en día el diagnóstico se hace principalmente tras una detallada entrevista por parte del médico, más exámenes que deben ser muy bien interpretarlos como apoyo.

Algunos síntomas de alergia alimentaria son la coloración roja alrededor de la boca, edema labial, picazón de la boca o dentro de ella, náuseas, vómitos, dolor, hinchazón, diarrea, picazón de los ojos, ojos rojos y lagrimeo.

También se puede presentar una dermatitis atópica, reflujo gastroesofágico, cólicos intensos y persistentes, dolor abdominal, constipación o sangre en las deposiciones de los lactantes.

En algunos casos, existen cuadros respiratorios a repetición, como rinitis, síndrome bronquial obstructivo, neumonías recurrentes (dentro de otras causas que descarta el especialista).

El grado máximo de la alergia: Anafilaxia, que puede llevar a la muerte. Por este motivo es tan importante diagnosticarla y tratarla a tiempo. Los pacientes con antecedentes de anafilaxia deben portar con ellos adrenalina, que les puede salvar la vida.

Pero, ¿cuáles son las proteínas que pueden producir alergia? La respuesta: todas. Sin embargo, existen algunos más frecuentes de acuerdo al país, la frecuencia de la ingesta y la carga proteica. Por ejemplo, en España la alergia más frecuente es a la Proteína de leche de vaca (PLV), mientras que en Estados Unidos es al maní. En Chile, la alergia alimentaria más popular también es a la PLV.

Dentro del espectro alimentario, también es común la alergia a pescados, mariscos, frutos secos –almendra, maní y pistachos, principalmente-, legumbres, verduras y especias, siendo las más habituales pimienta, anís, jengibre, sésamo, comino y pimentón.

En el caso de las frutas, la alergia más común es al durazno, tipo de rosácea que suele ser la inicial, para cruzarse con otras del mismo tipo, como albaricoque, manzana, pera, cereza, ciruela, frutilla, zarzamora y almendra.  Otras frutas importantes son el kiwi, mango, piña, melón, sandía, palta y uva.

Hay pacientes alérgicos a la PLV que también lo son a la soya, y algunos alérgicos a la carne de vacuno. Por eso es tan importante la visión del especialista, pues no basta un examen para hacer el diagnóstico, es más, a veces los test salen normales, y el paciente igualmente tiene una alergia.

Otro factor influyente es la carga genética, sin embargo, muchos pacientes son los primeros que presentan esta patología dentro de su familia.

Bajo este escenario, el Ministerio de Salud cuenta con un protocolo de APLV que entrega leche a niños menores de 2 años, previamente evaluados por un especialista.

Es muy importante entender que estamos en presencia de una enfermedad real, que se debe acoger a estos pacientes en salas cunas, jardines infantiles y colegios con las precauciones correspondientes, y que no podemos evitar o rechazar su ingreso.

Estamos en una sociedad que quiere integrar y no rechazar, con leyes que permiten multar a aquellas estructuras que no logran entender la diversidad, aceptando las diferencias como una oportunidad, parte de una nueva realidad.

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