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El ABCDE del Melanoma: El cáncer de piel más peligroso
Elena Ortiz, dermatóloga - Jefa Unidad de Dermatología Hospital de Coyhaique
Servicio de Salud Aysén, Columnistas - 14-06-2017

En muchas ocasiones dejamos pasar o no le prestamos atención a la aparición de manchas y lunares en nuestra piel. Pero cuidado, detectar un nuevo lunar o algún cambio de color y tamaño en su apariencia, puede ser el primer signo de presentar un temido cáncer de piel llamado Melanoma. Es uno de los cánceres más peligrosos y mortales, pero que si se detecta en etapas tempranas tiene un muy buen pronóstico.

El Melanoma se produce por la proliferación maligna de melanocitos -células que producen el pigmento que determina el color de la piel- y está condicionado por una compleja interacción entre factores genéticos y ambientales, teniendo como principal factor causal la exposición directa y reiterada a la radiación solar.

En las últimas décadas, su incidencia ha experimentado un constante y alarmante aumento, sobre todo en los países en desarrollo. Contrariamente a lo que se piensa y a diferencia de otros cánceres comunes, el Melanoma se presenta en cualquier etapa de la vida, con tasas de incidencia que van aumentando a mayor edad y a su vez, también afecta de manera importante a gente joven entre 20 y 40 años.

En nuestro país existe escasa información epidemiológica del Melanoma, sin embargo, también se observa una curva ascendente de casos y de su mortalidad asociada.

Ciertos tipos de piel tienen mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad. Existen seis fototipos de piel según su capacidad para asimilar la radiación solar, y son las personas muy blancas -de fototipo I y II- las que tienen más riesgo de presentar Melanoma (personas con piel y ojos claros, cabello rubio o pelirrojo y que se queman fácilmente, no se broncean o se lo hacen muy poco).

En cuanto a los consejos para detectar y prevenir el Melanoma, los signos clínicos que  llaman la atención y que deben ser consultados prontamente a médico, se resumen en la regla del “ABCDE” de los lunares.

Primero está la “A”, de “Asimetría”:si partimos en dos el lunar, una mitad es diferente a la otra; la “B” hace referencia a los “Bordes”, ya sean contornos irregulares, ondulados o mal definidos; la letra “C” corresponde al “Color”, puesto que más de 2 colores con variación de una zona a otra –como por ejemplo diferentes tonos de café o negro, a veces blanco, rojo o azul-, puede ser un mal síntoma; luego tenemos a la “D”, de “Diámetro”, donde se debe prestar mucha atención a aquellos lunares mayores a 6 milímetros, aunque es importante tener en cuenta que un Melanoma puede ser más pequeño. Por último, la “E” indica “Evolución”: un lunar que se ve diferente al resto o que cambia de tamaño, forma o color.

La autoexploración de la piel usando el ABCDE y la visita anual al dermatólogo -o antes en caso de dudas-, son fundamentales para la detección y el tratamiento precoz del Melanoma. Su tratamiento en etapas iniciales mediante una simple extirpación con anestesia local, cura casi el 100% de los casos.

No detectar un Melanoma a tiempo puede ser mortal, ya que puede producir metástasis tempranas, la que se puede extender desde la piel a otros órganos como los ganglios linfáticos y el pulmón, entre otros. Además, es fundamental protegerse del sol. Se debe evitar el uso de camas solares (solarium) y exponerse al “astro rey” en las horas cercanas al medio día, sin olvidar el uso diario de protectores solares adecuados con filtro UVA/UVB y factor de protección 50, mínimo 3 veces al día y durante todo el año, incluso en días nublados. La prevención es todavía más importante en la infancia, ya que la piel es más sensible y el daño es mayor. En efecto, el 80% de la radiación solar que se recibe durante la vida se produce durante los primeros 18 años de vida.

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