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Centralismo y subdesarrollo
Redacción, Diario El Divisadero - 15-11-2017

La ciudadanía tiene muy claro que los intendentes/as, tienen limitadas atribuciones políticas y aún cuando se muestran partidarios de profundizar el proceso de regionalización, en la práctica, todos sabemos que su gestión está completamente supeditada a los lineamientos y órdenes que se les dan desde Santiago, por lo que el rango de acción en el que se pueden desenvolver es sumamente limitado y controlado desde el poder central.

Son funcionarios designados (lo formal es que son de confianza) pero con escasas atribuciones y peor aún, con un cada vez más limitado protagonismo. En algún momento se pensó que cuando un intendente/a reconocía que faltaba más acción y medidas concretas para regionalizar y descentralizar el país, muchos pensaron que se trataba de una señal potente y necesaria, pero el tiempo ha demostrado que el escaso avance que ha existido en esta materia en este y anteriores gobiernos, es indesmentible y categórico.

Y es que el centralismo efectivamente se ha transformado en un obstáculo permanente y a veces infranqueable para que las regiones puedan avanzar y progresar conforme a sus oportunidades, posibilidades y ritmos. Como medio de comunicación hemos estado permanentemente comentando estos temas, abogando por una regionalización efectiva y apoyando diversas acciones tendientes a lograr este gran y esquivo objetivo. Como diario regional, hemos asumido una postura consecuente en torno a esta materia, hemos estado al lado de los referentes ciudadanos, sociales y empresariales que comparten estas mismas convicciones, y hemos llegado a la conclusión que debemos seguir apostando en esta dirección para que así, cada día más y más personas se sumen a este sentir.

Desde Aysén palpamos cotidianamente las dificultades que genera el excesivo centralismo, sabemos que la distancia geográfica suele agudizarse con actitudes de absoluta insensibilidad hacia las legítimas y colectivas necesidades de este territorio. El estar lejos y ser habitantes de una región distinta o extrema, ha sido por años un tremendo tema.

Algunos tienen sus propias hipótesis para definir la relación de los gobiernos nacionales de las últimas dos décadas, con nuestra región. Y aún cuando puede haber diversos matices y distintas miradas desde la perspectiva ideológica, los elementos coincidentes, referidos a lo que se denomina regionalismo, son transversales y demuestran que el consenso existe y que por tanto los sentimientos territoriales por una mayor descentralización no son antojadizos.

Y recalcamos esto último porque los últimos gobiernos han tenido por una parte la valentía de reconocer esta realidad, pero también, y en eso creemos que no hay dobles lecturas, han sido claramente incapaces de avanzar aceleradamente en esta materia y se han limitado a opinar sobre la necesidad de descentralizar más el país, pero muy poco a ejecutar acciones concretas para llevar a la práctica este anhelo ciudadano.

Y seguramente estas declaraciones tendientes a poner de relieve el rol y la importancia de las regiones para el desarrollo del país serán muy bienvenidas por todos los sectores políticos, pero más que un reconocimiento formal, la ciudadanía espera señales más concretas y medidas más efectivas para que Chile se descentralice de verdad. 

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