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Tres libros
Carmen Gloria Parés Fuentes, Columnista - 12-01-2018

Para partir con la primera columna del año, después de un breve descanso y autoevaluación de lo que en ellas transcribo o transmito, deseo un buen 2018 a cada persona que lee. Mi propósito para este año con respecto al Diario es, primero y vital, mantenerme como Columnista, y segundo, mejorar el cuerpo de contenidos natos y nonatos, acomodándolos a un formato no fácil de dominar pero al que no renuncio por la localidad que me reporta el espacio, la presencia de ese lazo que me une a Aisén, que más que identidad a secas o mera nostalgia de saltimbanqui, es una forma de habitar que espero siga manteniéndose como única en el mundo, a salvo, si es posible, de la trivialización cultural que causan con décadas de esfuerzo actividades especulativas del mercado, como el Turismo.

La Literatura, ahora y siempre. La palabra. La de ficción y no ficción. La del documento y la del Cuento. La del Diario, la de la Radio, la de la Telenovela. La palabra de la Justicia, la de la Ciencia. La letra del Espíritu, la de la Novela y la palabra de la Filosofía, la hermosa Filosofía, ¡nunca nos abandones! La palabra de la Prensa. La palabra POETA. Aguante POETA!

Trabajo en una Biblioteca en Santiago que lleva por nombre el de quien es considerado el primer escritor novelista propiamente tal, chileno: Alberto Blest Gana. Recuerdo haber leído en el LSFB como lectura obligatoria, un libro que mi curso casi en pleno odió y a mí me encantó: El loco Estero. Y haber visto en TV completita la serie Martín Rivas, ambas grandes obras de Blest Gana y según los estudios de su obra (Manuel Rojas tiene uno exhaustivo pero aun menos que el de Raúl Silva Castro) estas novelas junto a otras como Los Trasplantados y La Reconquista son las que lo convierten en el “Padre de la Novela Chilena”* 

En esta Biblioteca que sitúo es donde he encontrado con no poca sorpresa, emoción y hasta perplejidad, contenidos indispensables de sumar a la historiografía de la región, como hechos de la causa previa a la colonización o durante ella, documentos y memoriales valiosos para cualquiera, y más aún para quienes habitamos el espacio aisenino, de una forma u otra. Se agita en este párrafo la bandera austera e implicada de la No Ficción, principalmente.

En estos días y como es propio de la época estival, de inventarios y manos de gato a las colecciones y a las estanterías, sin buscar he encontrado libros que pertenecen a los tesoros del siglo XX, la última década en Aisén. Hojeemos. ¿Sabía usted que en la década del 90’ existió una Sociedad Regional de Escritores de Aisén y que en 1994 hizo un Encuentro y una Antología? Esa Antología, cuya presentación hace Iván Carrasco, está en la Biblioteca Tte. Alberto Blest Gana y con registro activo, es decir en Circulación, lo que significa Disponible para Préstamo. 

En este libro se concentran Poemas, Cuentos y Ensayos, desde Eusebio Ibar, Gustavo Cáceres, Óscar Aleuy y Zhielmann, hasta Carlos Bello, Víctor Flavio Vargas y Francisco Mena. Están Toño Mera, Vas Naranjo, Rosa Gómez, única mujer en la fotografía de palabras, Enrique Valdés, Guido Riquelme, Jaime Astudillo, Guillermo Vas Naranjo, Nelson Torres, Mario Miranda Soussi y el inolvidable León Ocqueteaux, entre otros literatos que se encuentran alojados en el silencio de las estanterías de esta Biblioteca Bicentenaria, una de las más antiguas de Chile, remozada por Ley Valdés de cara a la celebración de 200 años que se hiciera el 2017. Aquí flamea entonces lo ignoto y querido, la bandera de la Ficción más franca y pura del Siglo XX de Aisén. Sus letras doradas, su cuño, el molde a seguir por algunos y algunas y el molde a romper para otros y otras.

Un tercer libro que me asombró encontrar es: Aisén, Voces y Costumbres del Profesor Leonel Galindo, del Lago Azul. Un libro VITAL. En su primera edición, también con plena vigencia y en Circulación, se puede ofrecer con toda tranquilidad una buena mirada a lo que es Aisén profundo, ese Aisén oriental, Aisén por Aisén mismo, el de verdad, no el de maqueta para el folleto, el premio o la cortada de cinta. El Aisén que se viste así porque así vive a diario, porque vivir aiseninamente es la porfía y la verdadera revolución en tiempos en que la gente denosta al capital y al mercado con un celular en las manos, híper conectados al zumbido de las redes que atrapan, como cardúmenes. Como sardinas.

Un tercer libro, ¡Aguante Poeta! ¡Aguante Río! es el de Joaquín Cheuquemán Fuentes, oriundo del Ñadis, igual que Enrique Valdés. Por la corriente del Baker. Ril Editores 2010. Flamea la Bandera del espíritu del viejo Jefe Seatle, del viejo Chelenko, del viejo Baker.

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