Cachafaz, algo de Pink Floyd de la Patagonia
Cote Albornoz - Periodista - @cotealbornoz
Columnista, Colaborador - 13-01-2018

Hablar de cerdos voladores nos remite, irremediablemente, a Pink Floyd (banda de la que también se desprende la expresión coloquial “volao como chancho”); esto gracias a su tema Pigs (Three different Ones) de su álbum Animals y el cerdito rosado que elevaban en cada concierto en que se interpretaba la canción. 

Pero en este caso no estamos hablando del este icónico símbolo del poder corrupto como lo plantearon estos ingleses, sino de verdaderos cerdos voladores en la Patagonia chilena, en la región de Aysén; y no plásticos, sino que elevados por globos inflados con helio que son atados a sus cuerpos mediante arneses de cuero por el joven médico, Elías Aburto, recién llegado a estas tierras y que tiene una extraña obsesión con esta práctica que considera acciones de arte. Y es justamente esta afición la que desencadena una serie de hechos que nos permiten conocer la historia y el relato de “Cerdos voladores”, segunda novela de Sebastián Cisneros, seudónimo de Luis Contreras Alfaro.

Amores incompletos, triángulos amorosos y la representación de las angustias de la vida por medio del insomnio y animales de corral que necesitan de otros para poder tomar decisiones, son los ingredientes de esta entretenida novela que no busca cambiar la historia de la literatura regional ni menos ser un referente de la narrativa local; muy por el contrario, busca entretener mediante personajes queribles y reconocibles, en escenarios cotidianos y alguna que otra escena irreal pero cargada de realidad.

Soledad Bertone, Albertino Jara y Elías Aburto son el centro gravitacional de esta novela, pero además están los padres de Soledad: Giuseppe y Celeste, además de su entrañable y enigmática amiga Ana María Jara. Y por supuesto Cachafaz, la mascota del médico, el principal cerdo volador y artífice del hilo argumental de la novela, que junto con ser protagonista de una muy particular rebelión con claros tintes orwelliana. Este cerdo, es luego de Elías Aburto, el segundo personaje principal en la trama; una especie de antihéroe adorable que transita entre la ternura que te puede brindar la inteligencia y la voracidad de un ser que por sobrevivir se puede alimentar de todo…de todo. 

“Cerdos Voladores” es una novela fresca, atípica en la literatura aisenina muchas veces llena de clichés, paisajes folclóricos y entonaciones de ensueño. Acá hay una historia simple, entretenida, para nada novedosa, pero contada con fluidez, ritmo y no poco humor negro, en donde nada queda azar y en donde podemos conocer la psicología y personalidad simple de sus personajes. Quizás a Cisneros aún le falta encontrar su propia voz, su propio camino, todavía hay resabios de otros autores chilenos “pop” y contemporáneos “Sub 50”; pero ésta, su segunda novela, vale la pena leerla sin esperar una postal de la Patagonia ni menos la densidad de sus pioneros, sino que leerla solo por el placer de leer una historia con olor a campo, pero con sabor a ciudad.

 

Sebastián Cisneros (Luis Contreras)

Novela 115 páginas.

Editorial Ñire Negro 2017

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