Seguridad en reposo
Alejandro Huala Canuman - Alcalde de Coyhaique
Columnista, Colaborador - 01-08-2018

Desde hace unos meses la sensación de inseguridad se ha visto alterada por la potencia de eventos delictuales que han marcado la agenda en materia de Seguridad Pública. La violencia y aumento en los robos con intimidación y violencia en nuestra comuna, parece ser una señal de que algo no anda bien y que nos estamos transformando en una ciudad con los vicios y males de las grandes ciudades.

Aún nos queda reminiscencias de pequeñas comunidades,  y no debemos perderlas, pero es claro que estas acciones desmoronan el espíritu tranquilo que nos hace sentir especiales frente a las realidades abismales que nos muestran los noticieros a nivel nacional que se centran principalmente en Santiago.

Dos son los análisis que son necesarios separar, la realidad de la comunidad y la realidad que vive el comercio frente a este aumento delictual. Pero en ambas debemos enfocar una respuesta coordinada y articulada. Según la ENUSC (encuesta nacional de seguridad ciudadana), sitúa a la Región de Aysén con los más bajos índices de victimización durante el año 2017, con un 12,3% de victimización. Estos índices debieran llenarnos de orgullo, al fin ponderamos positivamente y en un tema que es de consideración, sin embargo cómo percibimos la seguridad y sus formas, no se condicen con estas positivas cifras y quizás acá es dónde debemos poner la mirada.

Tenemos desafíos en esta materia y no sólo el municipio sino que todas las instituciones que abordamos el bienestar de la ciudadanía, la puerta giratoria sigue ahí y a veces con más fuerza, pero esta puerta que a veces nos parece una fortaleza depende muchas veces de nosotros mismos, cuidarnos y respetarnos como vecinos, sigue siendo un desafío que no debemos jamás olvidar, sobre todo considerando que la historia de poblamiento de esta región se basa en la fuerte solidaridad entre todos nosotros.

La coordinación por otro lado, entre cada una de las instituciones que forman parte de la red en materia de seguridad está al debe. La coordinación es necesaria entre policías, fiscalía, ciudadanía, gobierno local, provincial y central y aunque lo tenemos conformado a nivel comunal, no hemos acertado del todo por lo que los desafíos siguen ahí.

En otro aspecto, cuando queremos abordar la prevención siempre una limitante son los recursos económicos para nuestra comuna, toda vez que la inyección monetaria se enfoca a las ciudades que tienen altas tasas delictuales en materia de delitos de mayor connotación social, donde Coyhaique aparece en los menores índices a nivel nacional. Pero tenemos altos índices en materia de consumo de alcohol, violencia intrafamiliar y lesiones en general, lo que nos posiciona en los primeros lugares del ranking nacional y eso también hay que ocuparse.

Los delitos contra la propiedad en nuestra comuna no tienen una alta incidencia en comparación a los delitos contra las personas, y eso es una muestra de cómo nos relacionamos social y culturalmente en nuestra comunidad.  Ninguna de las dos expresiones delictuales es mejor o peor que la otra, pero sí es una señal de que la principal dificultad que tenemos es la forma en que resolvemos los conflictos a nivel familiar y a nivel comunitario, y ahí radica un tema que debemos trabajar. Por eso genera tanta conmoción social, principalmente en las redes sociales, estos delitos contra la propiedad y de carácter violento e intimidatorio, porque no estamos acostumbrados a que se generen estos eventos y cuando suceden, claramente genera un alto impacto en la comunidad.

El trabajo colaborativo  de cada institución en materia de seguridad es  vital y debe apostar a mejorar la calidad de vida de nuestra comunidad. El hecho de estar en una ciudad a escala humana nos permite poder articular acciones conjuntas que debemos coordinar. Desde la gestión local hemos articulado un trabajo intersectorial en materia de Prevención Delictual, y se han apostado por mejorar espacios comunitarios, aportando a la Prevención Situacional y Social.

Hay un dato que no podemos dejar de lado y es la cifra negra, que se constituye de lo que no se denuncia, siendo esto la más pura representación de la desconfianza de la comunidad en las acciones de la institucionalidad. Sobre esto también debemos reflexionar evidentemente, hay algo que no estamos haciendo bien, y en esto hay otra mirada: para hacer un cambio sustancial el potenciar la sensación cualitativa de nuestra comunidad para así diseñar de mejor forma nuestras intervenciones, es fundamental.

Desde lo legal, los Consejos Comunales se deberían articular en instancias que lideren las estrategias en materia de seguridad, pero es difícil apostar a un trabajo coordinado, cuando cada una las instancias trabajan de manera aislada sin potenciar la riqueza de una comunidad pequeña.

En materia de seguridad finalmente, somos todos los llamados a mejorar, y el fin principal es incrementar la calidad de vida de nuestros habitantes, no podemos quedarnos a esperar y mirar desde la cima a que sigan aumentando los índices de inseguridad y luego de eso mejorar nuestras acciones en materia de seguridad, no podemos esperar a que tengamos los índices de Santiago para actuar, la tarea es para hoy. 

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