No basta con mirar
Marianela Molina Mansilla, candidata a diputada por la regin de Aysn (Apruebo Dignidad - Revolucin Democrtica - MODATIMA)
Columnista, Colaborador - 18-11-2021

Con las movilizaciones de feministas del 2018, cuando las estudiantes se tomaron 32 universidades a lo largo del país, en Chile se develó una gran verdad y desafío, la sociedad tuvo que mirar los feminismos como parte de un proceso de reivindicación de los cuerpos, un proceso necesario para resistir y terminar con la discriminación, la educación sexista y visibilizar la problemática de género. Ese año, se conocieron denuncias por acosos y abusos sexuales reiterados en diferentes centros de estudio de educación superior, que fueron respondidos con procesos deficientes o carentes de respuesta. Fue una inevitable ola que golpeó las cicatrices chilenas, luego del eco mundial iniciado por mujeres con el movimiento Ni Una Menos y el #MeToo, cuando nos atrevimos a decir, denunciar y a tomarnos masivamente las calles apelando a la libre disposición de nuestros cuerpos y también, reivindicando la diversidad y la diferencia. Fue la puerta de ingreso a las grandes transformaciones del país, y en las que estamos en proceso, que nos exigen cambio de paradigmas, legislativos, educacionales, en materia de Salud Pública, en procesos judiciales y en todo aquello que nos involucra como comunidad de manera transversal. Denunciar la violencia. No permitir más impunidad. 

Una universidad, como parte de un ecosistema social, es un espacio plural, diverso, desde donde se produce el conocimiento, la investigación, la innovación y la vinculación con el medio. Así fue que el 2015, luego de 3 años del Movimiento Social de Aysén, se inauguró la Universidad de Aysén, un centro educativo público que fue una de las demandas del petitorio del 2012 del Movimiento Social. Una flamante universidad regional que ganamos en las calles, quienes estuvimos en las marchas, y resistiendo la represión. Sabemos lo que significa para el territorio, y en ese espacio hay un contexto social histórico por el cual cada uno de los habitantes de la región debe sentir ese espacio como propio, al que tienen acceso tanto hombres y mujeres al derecho a la educación, sin sufrir discriminación, un lugar de puertas abiertas, digno para la construcción de la región que deseamos, para el avance de investigación y el conocimiento desde la Patagonia, para la dignidad de las familias, para que haya oportunidades para quienes no quieren o no pueden salir de la región a continuar estudios. Un espacio desde donde deseamos construir, para el desarrollo y movilidad social.

El 2018, tras las tomas feministas en Chile, en la Universidad de Aysén se presentó un protocolo contra violencia y acoso sexual, que garantizaría a las mujeres, la igualdad de trato y de oportunidades. Sin embargo, hoy la Universidad está en toma, y por hechos aún más graves que el no cumplimiento de un compromiso. Las estudiantes están manifestando su legítima rabia por la sentencia que absuelve por el delito de violación por parte de un profesor, quien -además- estuvo percibiendo sueldo hasta marzo de este año, siendo que la denuncia de la estudiante fue el 2019. Aysén no está mirando que la toma de la universidad de Aysén responde a una estructura de violencias. Hay un grito que no está siendo escuchado, está siendo oprimido con acosos y habilitando que la movilización se diluya y que solo quede como una pataleta, y no es así. No nos podemos permitir el paternalismo y bajarle el perfil a un delito, grave, que impacta en la vida de la víctima, que debe repararse, que exige justicia. 

Ni en la educación superior ni en los procesos judiciales hay una implementación de la perspectiva de género, y qué lamentable que cuando se dan este tipo de sentencias y no hacemos nada como sociedad, estamos siendo cómplices y, lo peor, se está silenciando a otros cuerpos que están resultando igualmente violentados en este momento, en espacios donde debieran tener bienestar, porque con este tipo de respuestas, muchas preferirán callar a exponerse al menosprecio público porque piensan que no habrá justicia para ellas. Año a año llegamos tarde ante las violencias machistas, lo que resulta fatal. Comprometámonos, exijamos que la rectora de una solución y asegure las condiciones y el derecho a la educación de las estudiantes. No se pueden diluir las tomas decretando vacaciones, eso es esconder bajo la alfombra, una práctica arbitraria y un manejo de conflicto que no hace más que acrecentar el problema, eso también es violencia. Tenemos que comprometernos con la generación de condiciones para un país más justo y equitativo, que contenga y no castigue a las víctimas. Justicia, ni más ni menos.

Los feminismos nos convocan para que juntos y juntas aprendamos a construir una mejor sociedad. No basta con mirar, hay que involucrarse.

El Divisadero TV
UAysen al da noviembre 2021
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