Redacción, Diario El Divisadero
Hay decisiones que nacen desde el corazón. Después de perder a su hijo, Iván Rodrigo Carrasco Alonso, Janet Alonso Muñoz sintió la necesidad de comprender aquello que él tanto amaba: ser bombero. Lo que comenzó como una forma de mantener vivo su recuerdo terminó transformándose en un compromiso permanente con el servicio a la comunidad.
Iván nació el 26 de agosto de 1992 y fue voluntario de la Tercera Compañía de Bomberos de Coyhaique, donde dejó una huella imborrable entre sus compañeros. Su disciplina, entrega y espíritu de servicio hicieron que su recuerdo permanezca vivo en quienes compartieron con él la vocación bomberil. Su fallecimiento, ocurrido el 1 de noviembre de 2024, significó una profunda pérdida para su familia y para la institución.
Con el paso del tiempo, Janet decidió seguir el mismo camino que recorrió su hijo. Ingresó a la Tercera Compañía y comenzó el exigente proceso de formación que deben cumplir todos los voluntarios, participando en capacitaciones, entrenamientos y evaluaciones, siempre con la convicción de honrar el legado de Iván desde la acción y no solo desde el recuerdo.
Ese esfuerzo ha dado importantes frutos. Este fin de semana aprobó el curso de Gas y Combustibles, el primero de la malla profesional de Bomberos de Chile, un paso que reafirma su condición de bombera operativa y que fue celebrado por sus compañeros de compañía, quienes han acompañado de cerca este proceso de crecimiento y compromiso.
Hoy Janet está preparada para responder a las emergencias como cualquier otra voluntaria. Cada vez que suene la sirena, acudirá al llamado con la misma responsabilidad, disciplina y vocación que caracterizaron a su hijo. En cada servicio llevará consigo su memoria, convencida de que la mejor forma de mantener vivo su legado es continuar la misión que él abrazó con orgullo.
Más que una historia de superación, la de Janet Alonso es un testimonio de cómo el amor puede transformarse en servicio. Porque hay personas que dejan una huella tan profunda que inspiran a otros a seguir sus pasos. Y en la Tercera Compañía de Bomberos de Coyhaique, el legado de Iván Carrasco Alonso continúa vivo, ahora también a través del uniforme que viste su madre.



















