Orlando Baesler Heger, Arquitecto
El continente europeo está sufriendo, sin lugar a dudas los dañinos efectos de las viejas consignas del pasado que han llevado a tantos países a la pobreza y en muchos casos a la más absoluta de las miserias, privilegiando los resentimientos por sobre los consensos y los privilegios personales por encima del crecimiento de las naciones afectadas.
La inmigración desenfrenada y sin control, los denominados "derechos ambientales" como un obstáculo infranqueable para cualquier tipo de emprendimiento ,la incomprensible paridad de género y la violencia como método de acción social, por solo dar algunos básicos ejemplos, han logrado transformar a Europa en un verdadero desastre social y económico del cual les será bastante difícil escapar ya que deberán efectuar un verdadero sacrificio que sus muy hábilmente contaminadas juventudes no están en condiciones de aceptar. Aparentemente, en el viejo continente serán los "jóvenes mayores de 50 años" quienes deberán reconstruir lo que no pueden hacer los "viejos menores de 40".
Es así como nuestros antepasados y conquistadores renacentistas deberán mirar con mucha atención el proceso social y libertario que está en pleno desarrollo en América Latina en donde las naciones se han sacudido finalmente de la lacra progresista e iniciado un camino en conjunto que les permitirá actuar en forma integral con la única meta de mejorar sustancialmente la calidad de vida de sus gentes.
Desde Chile hasta Colombia los países han decidido ponerse de pie y trabajar por su futuro, lejos de estatismos, comunismos, progresismos feminismos y todo tipo de "ismos" ya que solo el esfuerzo individual, y el respeto a los derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad nos podrán hacer grandes con este presente y gran acuerdo americano. Solo nos falta Brasil, que es, la guinda de la torta.























