Policía de Investigaciones de Chile, PDI
Cada 19 de junio nos invita a detenernos, mirar el camino recorrido y proyectar el futuro. Este año, al conmemorar el 93° aniversario de la Policía de Investigaciones de Chile, esa mirada cobra un valor profundo y desafiante, especialmente desde esta maravillosa y compleja Región. Nuestra historia no comenzó de la noche a la mañana; es el resultado de una evolución constante que se remonta a los guardias comisionados de 1864 y que se consolidó en 1933 con nuestra autonomía administrativa. Desde aquellos primeros pasos, la identidad de la policía civil se cimentó sobre dos pilares inquebrantables: el carácter netamente profesional de sus detectives y una vocación científica que hoy nos sitúa a la vanguardia de la región.
Recordar nuestros orígenes es también honrar hitos que transformaron la cultura del país. Fuimos pioneros en la inclusión de la mujer en la función policial ya en 1896, mucho antes de que la sociedad civil abriera esos espacios en otros ámbitos laborales. Hoy, las mujeres no solo investigamos, sino que lideramos y tomamos decisiones estratégicas en nuestra institución, un reflejo de que el mérito y la preparación profesional son el único motor de crecimiento en nuestras filas.
Sin embargo, la nostalgia de la historia debe traducirse en acción de cara al siglo XXI. El crimen organizado transnacional y las nuevas dinámicas delictuales exigen que la PDI no sea una institución reactiva. Por ello, la tecnología se ha convertido en nuestra principal aliada. Atrás quedaron los tiempos en que la intuición era la herramienta principal; hoy investigamos con base en la evidencia científica y el análisis masivo de datos. La certificación internacional ISO 9001 de nuestro Laboratorio de Criminalística (LACRIM) y la creación del Centro Nacional de Análisis Criminal (CENACRIM) demuestran que la inteligencia policial y el cruce de información son la columna vertebral de cada uno de nuestros operativos. Aquí, en Aysén, donde la geografía nos impone distancias complejas, la tecnología y el despliegue de peritos especializados nos permiten entregar certezas científicas tanto a los tribunales como a los habitantes de las localidades más aisladas.
Esta rigurosidad en el trabajo no pasa inadvertida para la comunidad. Nos llena de orgullo, pero sobre todo de una enorme responsabilidad, constatar que las últimas encuestas de opinión pública —como la CEP y Cadem— nos posicionan de forma consistente como una de las instituciones mejor evaluadas y de mayor confianza en el país. Este capital reputacional no se compra; se gana en cada sitio del suceso, en cada control migratorio y en el trato humano, ético y transparente que nuestros detectives entregan en la calle. Para los habitantes de la Patagonia, la presencia de la PDI es sinónimo de resguardo, de una policía que habla con la verdad técnica de sus investigaciones y que actúa con estricto apego a los Derechos Humanos.
Al cumplir 93 años, reafirmamos nuestro compromiso con la excelencia. El Plan Estratégico institucional nos desafía a seguir perfeccionando nuestro capital humano e infraestructura tecnológica para consolidarnos como el referente regional en la investigación de delitos de alta complejidad y para que nuestros compatriotas sigan confiando en su PDI.





















