Redacción, Diario El Divisadero
Un enjambre sísmico se dejó sentir por más de dos meses en nuestra región el año 2007, los que desencadenaron en un terremoto y posterior tsunami el día 21 de abril, con su epicentro en el litoral, específicamente en el fiordo Aysén.
Este evento de la naturaleza se llevó la vida de 10 aiseninos y, a pesar de que hubo varios meses de búsqueda, solo fueron encontrados los cuerpos de tres personas: Evaristo Contreras y su señora Elsa Poblete, como así también, el pequeño Genaro Linay Contreras, nieto de ambos.
Desde ese fatídico día, cada año los familiares de las víctimas del fiordo se reúnen en el cementerio de Puerto Aysén, donde se instaló un memorial que recuerda a todos quienes perdieron la vida, en esta fecha que quedó grabada en la historia de la región.
Este martes no fue la excepción y a pesar del mal clima, llegaron nuevamente, esta vez, para recordar ya 19 años de ocurrido este triste hecho y que en el corazón siguen grabados los buenos momentos con sus seres queridos, que ya no están, y más doloroso aún para algunos, aquellos que nunca volvieron.
"El mar se levantó y cambió nuestras vidas para siempre. Un día que quedó marcado en la memoria no solo por la fuerza de la naturaleza, sino por el profundo dolor que dejó en tantas familias. Hay despedidas que nunca pudieron decirse, abrazos que quedaron pendientes y miradas que no volvieron a encontrarse. Hay personas que el mar se llevó sin dejar rastro, sin permitir un último adiós. Y eso duele de una manera que el tiempo no logra borrar, porque cuando no hay un lugar donde ir a dejar una flor, el recuerdo se vuelve aún más fuerte y el corazón aprende a recordar desde el alma. A 19 años de ese momento, el dolor quizás ha cambiado, pero nunca ha desaparecido. Se transforma en memoria, en amor silencioso, en la necesidad de nombrarlo, de pensarlo, de mantenerlo presente en cada historia, en cada conversación, en cada lágrima que aún cae en su nombre", relataba con emoción y tristeza, María Barría, madre de Miguel Ángel Silva Barría, joven guardia aisenino, que aún sigue desaparecido.
María Barría, continuaba su relato señalando que, "hoy quiero enviar un abrazo sincero a todas las familias que perdieron a alguien, especialmente a quienes nunca pudieron encontrar a sus seres queridos, porque, aunque no estén físicamente, viven en cada recuerdo, en cada enseñanza, en cada pedacito de amor que dejaron sembrado. El mar se lo llevó, pero no pude llevarse lo más importante, el amor, la memoria y el vínculo eterno que jamás se rompe. Que hoy y siempre sus nombres sigan vivos en nuestros corazones, que nunca se apaguen sus recuerdos y que el paso del tiempo no borre lo que significaron en nuestras vidas. Hoy recordamos con respeto, con tristeza, pero también con un amor infinito que trasciende cualquier ausencia".
Hasta el día de hoy continúan desaparecidos en el fiordo Aysén, Julio Tocol Saldivia, Miguel Ángel Silva Barría, Víctor Hugo González Bastidas, Eligio Cariman Renin, Yohana Contreras Poblete, Ricardo Figueroa Aravena y su hija Melissa Figueroa Cerón.




















