Redacción, Diario El Divisadero
Coyhaique experimenta un notorio fenómeno demográfico impulsado por ciudadanos provenientes de la Región Metropolitana que deciden empezar una nueva vida en la capital regional. Según el último Censo, la población total casi no varió, pasando de 57.818 en 2017 a 57.823 en 2024, pero el número de viviendas registró un salto significativo desde 23.999 a 27.989. Celeste Saavedra, residente hace 20 años en la zona, asegura que "yo creo que se ha triplicado la población de personas de Santiago". Sobre el impacto de estas llegadas en la ciudad, agrega que "para satisfacer las necesidades que ellos tienen, se ha ido urbanizando un poco más todo, volviéndose más sofisticado, un poco más parecido a Santiago, siempre conservando obviamente la esencia de Coyhaique. Pero se nota que existe cierta intervención de personas que vienen desde la capital".
Entre los motivos para esta migración destacan la búsqueda de un ritmo más tranquilo, la seguridad, los paisajes y la irrupción del teletrabajo. Juan Ceroni, médico que se instaló en la zona, explica su decisión señalando que "nosotros siempre nos quisimos ir al sur, y nos quisimos ir de Santiago para apostar por una vida un poco más familiar, cosa que te permite Coyhaique". Respecto al perfil de los recién llegados, el alcalde Carlos Gatica precisa que "la mayoría es gente de entre 30 y 45 años, relativamente jóvenes, que toman la opción de venir. Muchos de ellos incluso lo consideran como una primera vivienda o vienen por largas temporadas a trabajar de manera remota o mediante teletrabajo", sumándose también personas que eligen la ciudad patagónica para jubilar con mayor seguridad.
Sin embargo, este rápido recambio trae consigo importantes desafíos de infraestructura. El alcalde Gatica advierte sobre las externalidades producidas por la proliferación de segundas viviendas en predios rurales loteados sin regularizar, señalando que enfrentan "un colapso bien importante en las parcelas", lo que presiona fuertemente los servicios de luz, electricidad y agua potable rural. Además, el arraigo definitivo de estas familias podría tomar tiempo. Como proyecta Saavedra, "hay mucha población flotante todavía, muchas parejas jóvenes que en el fondo vienen acá, lo pasan bien, relajado y luego cuando comienza la etapa de asentarse, migran a Santiago, porque acá espacios de salud o educación aún se están expandiendo".




















