Columnista, Colaborador
Aysén conserva una ventaja que merece proteger: sus niveles de victimización violenta siguen siendo bajos. Pero esa realidad puede ocultar dos problemas. El primero es la cifra oscura: delitos que ocurren y nunca se denuncian. El segundo es la fragmentación de la información que sí recibe el Estado.
Según la ENUSC 2024, el 3,8% de los hogares de Aysén fue víctima de delitos violentos. Al considerar todos los delitos consultados, la cifra llegó al 23,5%, y solo el 38,9% de los hogares victimizados efectuó una denuncia. Lo que no se denuncia queda fuera de una parte importante de los registros oficiales. Las estadísticas no son falsas; son necesariamente incompletas.
Chile cuenta con herramientas relevantes. Carabineros utiliza STOP para orientar su despliegue; los municipios disponen de SIED Territorial; y el Ministerio Público desarrolla análisis criminal mediante el SAC. Existen, además, avances de interconexión como el Banco Unificado de Datos. Sin embargo, disponer de varios sistemas no significa que todos compartan una imagen operacional común.
Cada institución registra aquello que necesita para cumplir su función, bajo competencias y reglas de acceso distintas. No hay evidencia pública de una plataforma regional única que reúna en tiempo real toda la información cuya integración esté legalmente autorizada. Así, antecedentes valiosos pueden permanecer separados precisamente cuando una decisión requiere coordinación.
La Ley 21.802 contempla intercambio de determinados datos comunales entre el Ministerio Público, Carabineros y municipalidades mediante una plataforma interconectada, con resguardos de anonimización y reserva. Es una señal de avance, pero también muestra que la integración es una tarea todavía en desarrollo.
Hay una paradoja: ninguna tecnología puede registrar automáticamente el delito que jamás se denuncia; y los datos que sí existen pierden parte de su utilidad cuando no dialogan. Una denuncia aislada puede parecer un hecho menor. Varios antecedentes conectados, dentro de la ley, pueden revelar un patrón que exige prevención o investigación.
Aysén no necesita acumular plataformas por acumularlas. Necesita facilitar la denuncia, aprovechar mejor los sistemas existentes y llevar información pertinente a quienes deben tomar decisiones. La seguridad no se fortalece solo contando hechos: se fortalece comprendiéndolos.
Entre lo que no denunciamos y lo que las instituciones todavía no logran integrar, una parte de nuestra realidad permanece fuera de la vista.























