Editorial, Redacción Pese a que las autoridades de gobierno intentan entregar señales de calma respecto de la situación económica del país, la mayoría de los chilenos y chilenas percibe que el escenario sigue siendo complejo. Faltan acciones concretas para avanzar en la reactivación, crear empleos y dinamizar el comercio. Mientras esas señales no se traduzcan en resultados visibles, será difícil que la ciudadanía sienta que la economía está entrando en una etapa de crecimiento sostenido.
Pero más allá de esta contingencia, que evidentemente es adversa, Aysén debe seguir mirando hacia adelante y pensando en su desarrollo productivo. En ese contexto resulta difícil entender que, estando ya en septiembre, poco y nada se haya conocido respecto de una segunda versión del Aysén Day.
La iniciativa, realizada el año pasado en Santiago, tuvo una buena acogida y permitió mostrar los atributos, oportunidades e incentivos que ofrece nuestra región para atraer inversiones. También sirvió como vitrina para productos y servicios diferenciados, capaces de despertar interés en mercados de nicho.
A estas alturas, debiera existir una planificación para repetir esa experiencia, nuevamente en Santiago o en otra ciudad con una audiencia amplia y estratégica. Si finalmente se ha decidido no realizar una segunda versión durante este año, nos parece una mala decisión.
El Aysén Day tuvo un mérito que no siempre valoramos suficientemente: puso a nuestra región en una vitrina nacional. La actividad además permitió establecer vínculos con representantes diplomáticos extranjeros y mostrar a Aysén como un territorio con oportunidades para invertir.
Aysén no destaca por su masividad demográfica, pero sus características territoriales, ambientales y productivas pueden transformarse en ventajas comparativas si son trabajadas con estrategia y visión de futuro.
Por eso no debiéramos conformarnos con lo que tenemos ni esperar que las oportunidades lleguen solas. Hay que salir a buscarlas. Hay que mostrar la región, generar redes, atraer inversiones, abrir mercados y poner nuestros productos y servicios en nuevas vitrinas.
El desarrollo regional no se construye solamente reaccionando frente a las dificultades del presente, sino también tomando decisiones que permitan preparar el futuro.
Aysén necesita seguir pensando en grande, creando, innovando y atreviéndose a estar donde tiene que estar. El desafío es que sepamos mostrar lo que somos y lo que podemos ofrecer.
Así se avanza: con iniciativa, con promoción y con la convicción de que un territorio extremo también puede convertirse en un lugar atractivo para invertir, producir y desarrollar nuevas oportunidades.






















