Policía de Investigaciones de Chile, PDI
La gestión de nuestras fronteras ha dejado de ser un ejercicio administrativo para convertirse en un pilar estratégico de la seguridad nacional. Como señaló nuestro Director General Eduardo Cerna Lozano en su reciente Cuenta Pública, la institución mantiene el firme compromiso de resguardar la soberanía y elevar los estándares de seguridad mediante la modernización de sus procesos. En nuestra Región de Aysén, este compromiso es una realidad palpable en los tres pasos fronterizos bajo nuestro control: Coyhaique Alto, Huemules y Río Jeinimeni.
La geografía de la Patagonia impone desafíos únicos. La inmensidad del territorio y la dispersión de los puntos de control exigen una respuesta que combine la presencia humana con la vanguardia tecnológica. En este contexto, la implementación del Sistema de Control Migratorio 2.0 marca un antes y un después. Este estándar operativo integra simultáneamente lectores dactilares de última generación, escáneres avanzados para la validación de pasaportes y herramientas de reconocimiento biométrico en tiempo real.
Para Aysén, esto significa que el control fronterizo se realiza con precisión científica. La tecnología biométrica nos permite identificar de inmediato a sujetos de interés criminalístico y neutralizar intentos de falsificación documental. Lo anterior no solo blinda nuestro territorio, sino que optimiza y agiliza los tiempos de tramitación para usuarios legítimos —turistas, transportistas y residentes—, logrando una frontera más segura y eficiente.
Sin embargo, la seguridad no se detiene en el límite geográfico. El Proyecto "Frontera Interna" propone un enfoque que se adapta perfectamente a nuestra realidad logística y social. Este modelo entiende que las redes criminales y los flujos migratorios irregulares no desaparecen al cruzar la frontera; por el contrario, continúan a través de rutas logísticas y zonas de tránsito interiores. Por ello, este proyecto complementa el Plan Escudo Fronterizo, extendiendo la lógica de control hacia el territorio nacional en puntos estratégicos donde operan estas redes.
Este diseño permite enfrentar desafíos como el crimen organizado transnacional y el contrabando en todas sus expresiones. Aunque el plan piloto se inició en el norte, su base estructural es clave para los desafíos de conectividad que enfrenta el sur del país. Debemos ser proactivos para impedir que las organizaciones criminales pretendan vulnerar nuestra infraestructura y utilizar nuestras rutas como corredores para sus actividades delictivas.
Nuestra misión en la Región de Aysén es clara: consolidar una frontera segura y tecnológicamente imbatible. Gracias a la localización estratégica de nuestros puntos focales, establecemos líneas de defensa sólidas ante el crimen organizado. Hoy, desde el corazón de la Patagonia, la PDI reafirma que la seguridad de Aysén comienza con un control migratorio inteligente que resguarda nuestro futuro y soberanía.




















