Editorial, Redacción Sernatur y el Gobierno Regional de Aysén están trabajando de manera colaborativa para potenciar el destino Aysén Patagonia en el mercado brasileño, particularmente en el estado de São Paulo, donde existe un creciente interés por conocer esta región. Por estos días, una delegación de operadores turísticos visitará el territorio y próximamente también lo harán representantes de medios de comunicación, quienes recorrerán algunos de sus principales atractivos para elaborar reportajes que permitirán visibilizar a Aysén en importantes plataformas.
Se trata, sin duda, de una buena estrategia de promoción. Pero junto con atraer nuevos visitantes, resulta indispensable preguntarse si estamos preparados para recibirlos y, especialmente, hacia dónde queremos orientar su llegada.
Hemos sido críticos respecto de la limitada diversificación de la oferta turística regional. Las Capillas de Mármol, Laguna San Rafael, Parque Nacional Queulat y Parque Nacional Cerro Castillo concentran gran parte de la promoción y son los destinos más conocidos a nivel nacional e internacional. Sin embargo, una industria que aspira a seguir creciendo no puede depender permanentemente de un reducido grupo de atractivos.
Aysén tiene un territorio inmenso y una diversidad natural que permite proyectar nuevos destinos y experiencias. El desafío es identificarlos, desarrollarlos responsablemente y generar las condiciones para recibir visitantes sin repetir errores de otros lugares, donde la llegada masiva de turistas termina saturando la infraestructura y dañando aquello que se busca conocer y proteger.
Pero diversificar no significa solamente abrir nuevos puntos en un mapa. También implica capacitar a operadores turísticos y fortalecer a quienes prestan servicios de alojamiento, gastronomía, transporte, logística y guiado. El turista actual no solo busca un paisaje extraordinario; también espera seguridad, profesionalismo y servicios de calidad.
Aysén enfrenta un momento importante. La infraestructura aeroportuaria continúa mejorando y la región comienza a prepararse para recibir un mayor flujo de visitantes. Sin embargo, el crecimiento debe ir acompañado de una mejor oferta y de inversiones que permitan fortalecer nuevos territorios turísticos.
No podemos esperar a que los destinos consolidados colapsen para comenzar a buscar alternativas. La planificación debe anticiparse al éxito. Promocionar Aysén Patagonia es necesario, pero igualmente importante es definir cómo queremos que crezca esta industria.
La región tiene abundantes lugares capaces de responder a los intereses de visitantes de distintos puntos del mundo. El desafío es ponerlos en valor, desarrollar infraestructura y garantizar servicios adecuados. Todavía estamos a tiempo de consolidar una industria turística más diversificada, sostenible y preparada para crecer de manera ordenada.



















