Patricio Segura Ortiz, Periodista. psegura@gmail.com
El Barómetro Regional de la Universidad de Aysén ha dado luces sobre el tipo de desarrollo al que aspiramos los habitantes de la región. El informe entregado a principios de este mes visibilizó un secreto a voces: las actividades industriales que operan en nuestro mar no lo están haciendo bien.
La pesca industrial y el cultivo de salmones se ubicaron en la última y penúltima posición, respectivamente, de entre siete áreas mencionadas. Tal fue lo que expresaron, al menos, las personas consultadas para el estudio.
La pregunta fue clara: priorice la importancia de las actividades económicas pensando en el futuro de la región. La pesca industrial se ubicó séptima (con un 28% entre quienes la consideran "muy importante"), mientras que el cultivo de salmones sexto (45%). Muy debajo del turismo que llegó a un 85%, la ganadería a un 78% y la agricultura a un 76%. En la medianía, las energías renovables (70%), y tecnología e innovación (51%). Al sumarse las categorías "muy importante" y "algo importante", varían algo los porcentajes, pero no la posición.
Sintomático es que las actividades asociadas al mar y a procesos extractivos e industriales intensivos sean las más castigadas por la percepción sobre su aporte al desarrollo. Coherente con otros datos que entrega el informe para el caso de los salmoneros: un 61% opina que si el sector deja de funcionar "habría menos conflictos ambientales" y un 63% que "habría más recursos del mar para pescar o recolectar".
Un tema complejo, considerando que el progreso de la región está asociado, por lejos, a sus riquezas naturales: un 46,89% siente que es nuestra principal ventaja comparativa.
Estos resultados son coincidentes con lo dicho por otros actores. Recientemente el gobernador Marcelo Santana lo manifestó crudamente en la prensa: "La semana pasada estuve en Puerto Aguirre, Caleta Andrade, Estero Copa. y la gente nos dice, "oiga, nosotros queremos más oportunidades'".
Tal reclamo no es de hoy. Hace un año la misma comunidad protestó en la barcaza y envió una carta a autoridades locales y regionales reclamando por la falta de empleo. Paradojas del chorreo: los alrededores de Islas Huichas están colmados de concesiones salmoneras, donde empresas como AquaChile, Blumar, Camanchaca, Invermar, Mowi, Cermaq, Australis Mar, MultiX cuentan con más de 300 centros en la reserva nacional Las Guaitecas y el parque nacional Isla Magdalena.
Y qué decir de otros problemas: el sistemático fallecimiento de trabajadores, principalmente buzos; operación en parques y reservas nacionales; conflictos con algunas de las comunidades donde operan. Hace pocos días la prensa consignó que pescadores artesanales de Puerto Gala denunciaron su "profunda preocupación ante la instalación de infraestructura de AquaChile en las cercanías de la Lobera Los Cardones, un área reconocida por su alto valor ecológico y pesquero".
El telón de fondo, afectación de la fauna marina y el mar contaminado.
Las interpretaciones pueden ser muchas. Que los ayseninos saben diferenciar crecimiento de desarrollo, donde este último se nutre de la actividad económica pero no se agota ahí.
Porque el PIB que no distribuye riqueza, no mejora las condiciones de vida generales y de paso destruye la naturaleza no es el que se necesita. Una contradicción que afecta nuestro mar, su biodiversidad y el futuro de Aysén.






















