Orlando Baesler Heger, Arquitecto
La cuestión energética, es, sin lugar a dudas, un factor desequilibrante dentro del modelo de desarrollo que deseamos construir y que corresponde, por lo demás, a la voluntad mayoritaria de la inmensa mayoría de los habitantes de nuestra América Latina.
Lejos estamos ya de las tan manoseada consignas de lucha de clases, orientaciones de género, animalismo exacerbado y un falso e interesado discurso ambientalista, solo por mencionar algunos de los eternos discursos populistas de quienes ven en el crecimiento de los países un peligro terminal para su sed de privilegios de poder.
Es hora de retomar la posibilidad de generar energía hidroeléctrica en la región de Aysén, ya que la autosuficiencia energética definirá en un futuro muy cercano las posibilidades de real independencia y decisión política de los países de nuestro continente.
Los ríos más caudalosos de Chile y las posibilidades de utilizar una energía que estamos desaprovechando, representan un desentendimiento de una realidad que hoy nos está asfixiando y revela una absoluta dependencia de factores externos que no podemos controlar.
Es cierto que podemos desarrollar proyectos de mini centros hidroeléctricos y generar energía eólica y solar, por nombrar las más conocidos, sin embargo, toda esta cantidad de energía desarrollada, simplemente no será suficiente y no alcanza para aprovechar todas las posibilidades que la región de Aysén abrirá para un crecimiento sostenible de Chile en un tiempo muy cercano. Representamos a mi juicio una forma segura de materializar todas las aspiraciones de crecimiento a las cuales siempre hemos aspirado.
Chile solo podrá instalarse en el primer mundo cuando nuestras autoridades miren la zona austral y se invierta definitivamente en Aysén, abriendo por fin está muy promisoria caja de Pandora.




















