Redacción, Diario El Divisadero
Críticas generó en el Colegio de Profesoras y Profesores de Aysén la reciente Cuenta Pública del presidente José Antonio Kast. Desde el gremio señalaron que el mensaje presidencial estuvo centrado en la agenda política y de seguridad, dejando en segundo plano problemáticas estructurales que afectan a territorios apartados del país.
El presidente regional del Colegio de Profesoras y Profesores, Luis Ríos Calisto, sostuvo que la intervención evidenció una distancia entre las prioridades planteadas por el Ejecutivo y la realidad que enfrentan comunidades educativas en zonas extremas.
"La Cuenta Pública mostró una profunda desconexión entre el relato que se construye desde el nivel central y la realidad que viven las comunidades educativas en regiones extremas como Aysén", afirmó el dirigente.
Según indicó, gran parte del discurso estuvo orientado a consolidar apoyos políticos y reforzar una agenda centrada en la reducción del Estado y el control del orden público, dejando fuera temas vinculados a la calidad de los servicios públicos y las brechas territoriales que persisten en regiones alejadas de los principales centros de decisión.
Para el gremio, una de las principales contradicciones del mensaje presidencial queda reflejada en la situación que atraviesa actualmente el Liceo de Melinka, en la comuna de Guaitecas.
El establecimiento, que atiende a cerca de 250 estudiantes desde educación prebásica hasta enseñanza media, enfrenta desde hace años diversos problemas de infraestructura que se han agudizado durante los últimos meses. Entre ellos figuran rebalses de fosas sépticas, deterioro de pisos, fallas eléctricas y otras deficiencias que han sido denunciadas por estudiantes, docentes y apoderados.
Las dificultades han derivado en movilizaciones y paralizaciones impulsadas por la propia comunidad educativa, que exige soluciones definitivas para garantizar condiciones adecuadas de funcionamiento.
"Cuando se habla de achicar el Estado o reducir su presencia, es necesario mirar lo que ocurre en lugares como Melinka. Allí la comunidad educativa no está pidiendo menos Estado; está exigiendo más capacidad de respuesta, más inversión y soluciones concretas para garantizar condiciones dignas de estudio", señaló Ríos.
Desde el Colegio de Profesores también manifestaron preocupación por la situación de la educación pública en territorios aislados, apuntando a las dificultades que aún enfrenta el proceso de administración a través del Servicio Local de Educación Pública de Aysén.
A juicio del dirigente, los problemas que afectan al establecimiento no corresponden a un hecho aislado, sino que reflejan carencias históricas que siguen impactando a comunidades alejadas de los grandes centros urbanos.
"Hay estudiantes que han debido movilizarse porque enfrentan problemas sanitarios, fallas eléctricas y un deterioro evidente de la infraestructura. Esa es la realidad que muchas veces queda fuera de los grandes discursos nacionales", indicó.
El gremio sostuvo que la discusión sobre seguridad y desarrollo no puede desvincularse de la garantía de derechos sociales básicos, especialmente en regiones donde la presencia del Estado resulta fundamental para asegurar acceso a educación, salud y servicios esenciales.
Finalmente, Luis Ríos Calisto afirmó que el caso del Liceo de Melinka demuestra la necesidad de fortalecer la inversión pública en las zonas extremas del país.
"No basta con hablar de orden y crecimiento económico. La seguridad también significa que los niños y jóvenes puedan asistir a una escuela segura, con infraestructura adecuada y con condiciones mínimas de dignidad para aprender", concluyó.
Desde el Colegio de Profesores señalaron que esperan que la situación de Melinka sea abordada con la urgencia que requiere, advirtiendo que las brechas territoriales continúan siendo uno de los principales desafíos pendientes para el sistema educativo y para el desarrollo equilibrado del país.






















