Columnista, Colaborador
En el marco del inicio del mes aniversario de Carabineros de Chile, como Jefe de la Zona de Aysén, quiero dirigirme a nuestra comunidad para reafirmar el compromiso permanente de nuestra institución con la protección de las personas y el fortalecimiento del tejido social.
Ser Carabinero es, para mí, abrazar un propósito profundo. Significa comprender que cada acción que realizamos impacta directamente en la vida de las personas, donde siempre existe una familia, una historia y una necesidad de apoyo y protección.
Estoy convencido que la bondad es un principio esencial de nuestro servicio. Ser buena persona no es un complemento, es la esencia misma de ser Carabinero. Implica actuar con convicción, pero también con entrega total, incluso ofreciendo la vida si fuese necesario, en defensa de nuestra patria y de nuestra comunidad, tal como lo establece nuestro juramento de servicio.
Nuestra región de Aysén, con su geografía única y sus desafíos particulares, también nos enfrenta a problemáticas que requieren atención y compromiso, como la violencia intrafamiliar y el consumo de drogas. Frente a ello, quiero hacer un llamado claro a la comunidad: no podemos permanecer indiferentes.
Como señalara Martin Luther King Jr., "lo preocupante no es la maldad de los malos, sino el silencio de los buenos". El silencio y la indiferencia también contribuyen a perpetuar los problemas, por lo que denunciar es un acto de responsabilidad social.
Asimismo, me preocupa profundamente el impacto de la desinformación en nuestra sociedad. Opinar sin conocimiento, especialmente a través de redes sociales, puede generar daño real, afectar a personas e instituciones y distorsionar la verdad. La confianza pública es un valor fundamental que debemos cuidar entre todos.
Quiero además, expresar mi más profundo reconocimiento a cada Carabinero, Carabinera y funcionario civil que cumple servicio en nuestra región. Su labor, representa el verdadero sentido de hacer patria. Son ustedes quienes, en medio de la noche o en sectores aislados, acuden en ayuda de víctimas, especialmente en situaciones de violencia intrafamiliar, salvando vidas y entregando esperanza. Para todos Uds. mis respetos y gratitud en este mes aniversario de nuestra institución.
Finalmente, para quienes vestimos este uniforme, hacer el bien trasciende el deber: es una vocación profunda y una forma de vida. En los vastos y aislados territorios de nuestra Patagonia, donde muchas veces somos la única respuesta, nuestro compromiso se fortalece y se mantiene firme e inquebrantable.
Seguiremos avanzando, conforme a los lineamientos de nuestro General Director, con firmeza, transparencia y vocación de servicio, consolidando día a día la confianza de la ciudadanía, que es el valor más esencial de nuestra misión institucional.




















