Editorial, Redacción La reciente crisis en la cuenca del Lago General Carrera, gatillada por el anuncio de Naviera Austral de suspender las operaciones de la barcaza La Tehuelche, ha puesto de manifiesto una fragilidad estructural que va mucho más allá de un simple "problema administrativo",. Desde el 3 de julio de 2025, la empresa ha operado este servicio esencial sin un contrato firmado ni el pago de los subsidios correspondientes, acumulando seis meses de deuda estatal. Esta situación, calificada por el Gobernador Regional Marcelo Santana como una "irresponsabilidad del Ministerio de Transportes", revela un abandono institucional que el territorio ya no puede tolerar.
Para Chile Chico y sus alrededores, La Tehuelche no es un lujo turístico, sino infraestructura crítica y la columna vertebral de su economía. En plena temporada alta, cuando la zona vive su "cosecha" anual de ingresos, la amenaza de corte de conectividad puso en riesgo reservas formalizadas, empleos y eventos clave como la Fiesta de la Cereza y el Festival de la Voz. Como bien señalan los vecinos y emprendedores locales, cuando la conectividad falla, la vida no se reprograma, se pierden ingresos que no vuelven y las familias quedan al borde de la precariedad.
La respuesta de las autoridades, aunque finalmente derivó en un acuerdo para garantizar la continuidad del servicio tras reuniones de emergencia entre el MTT, el MOP y la empresa, llegó solo ante una presión pública insostenible. Si bien se estableció el compromiso de ingresar el contrato a la Contraloría en enero y se cuenta con el respaldo de la nave Chelenco para contingencias, el fondo del asunto es que esta crisis era totalmente evitable. La consejera Paulina Hernández fue enfática al señalar que "alguien no hizo la pega", apuntando a una dejación inexcusable en la tramitación de los contratos.
Esta incertidumbre no es un hecho aislado. Se suma al desastroso estado de rutas terrestres como la CH-265, dejando a la comunidad atrapada entre una burocracia centralista que parece mirar el territorio desde un escritorio a 1.700 kilómetros y una infraestructura que se cae a pedazos. El diputado Miguel Ángel Calisto identificó nudos críticos en la Dirección de Obras Portuarias, donde la falta de comunicación formal detuvo procesos clave como las pólizas de seguro.
En conclusión, la conectividad en la Patagonia no puede tratarse como un trámite secundario. Es dignidad territorial. El Estado no puede comportarse como un "cliente moroso" con servicios subsidiados que son vitales para la supervivencia de una comuna entera. La lección es clara: el territorio no debe ser el daño colateral de la inoperancia estatal, y la solución definitiva requiere gestión oportuna, no parches de último minuto.




















