Carta al director, Ciudadano (a) Señor Director:
Soy Verónica Orias Vigueras, propietaria y administradora del Complejo Turístico El Engaño, en Chile Chico. Escribo con una mezcla de rabia y angustia ?y con plena responsabilidad? por el anuncio de Naviera Austral: a contar del 10 de enero se suspenden los servicios regulares de conectividad en el Lago General Carrera, debido a que han transcurrido más de seis meses desde el inicio del servicio (3 de julio de 2025) sin firma de contrato, lo que ha impedido facturar el subsidio; y porque, incluso firmado, el trámite puede demorar en Contraloría, arriesgando "hasta un año" sin facturación, haciendo inviable la operación.
Esto no es un "problema administrativo". Esto es un golpe directo al corazón económico de Chile Chico y su entorno. En plena temporada alta, cuando la zona por fin respira después de meses de invierno, nos anuncian ?en la práctica? que el principal puente de llegada de visitantes queda cortado.
Para que quede claro, sin eufemismos: la barcaza La Tehuelche no es un lujo turístico. Es infraestructura crítica. Es parte de la columna vertebral que permite que el territorio funcione, se mueva, reciba visitantes, sostenga empleo y mantenga vivos cientos de microemprendimientos.
Sí, existen otras vías de ingreso: desde Argentina por la Ruta 40 y pasos fronterizos (como Jeinimeni), y también por la CH-265 para quienes derivan desde Carretera Austral. Pero el grueso de los pasajeros que llegan a Chile Chico a consumir turismo ?incluyendo la visita al Parque Patagonia y circuitos asociados? lo hace, históricamente, a través de La Tehuelche. No reconocer ese hecho es desconocer el territorio… o mirarlo desde un escritorio a 1.700 kilómetros de distancia.
Hoy hay reservas formalizadas: alojamiento, alimentación, operadores, excursiones, traslados, guías, servicios locales. Enero y febrero son nuestra "cosecha" anual. Muchos emprendimientos se preparan todo el año para que esa ventana corta rinda lo suficiente y permita sobrevivir el resto del calendario. Cuando se cae la conectividad, no se "reprograma" la vida: se cancelan viajes, se caen reservas, se pierden ingresos que no vuelven. Y la economía local ?que no está sostenida por grandes cadenas, sino por familias y pequeños negocios? queda al borde.
Además, esto amenaza directamente eventos que movilizan visitantes y actividad: la Fiesta de la Cereza en Los Antiguos y el Festival de la Voz de Chile Chico, que convoca público intra y extra regional. Si la conectividad se corta, el impacto no es simbólico: es una caída real de flujo, menos consumo local, menos trabajo temporal, menos circulación económica. Es, literalmente, pegarle a la economía "en la línea de flotación".
Ahora vamos a lo más grave: esto era evitable. Si lo que informa Naviera Austral es correcto, estamos frente a una negligencia inaceptable del aparato público: seis meses sin contrato firmado para un servicio esencial. Eso no es "burocracia normal". Es desidia, es falta de gestión, y es abandono institucional del territorio.
Por eso hago un llamado directo, público y urgente a la autoridad regional y sectorial:
- Al Delegado Presidencial Regional: esto no puede tratarse como una "carpeta más". Se requiere conducción política inmediata, una mesa resolutiva y un cronograma público.
- A la Seremi de Transportes: su rol es asegurar continuidad de servicios y contratos en forma oportuna. Hoy estamos pagando la inacción con pérdidas concretas en empleos e ingresos locales.
- Al nivel central del Ministerio de Transportes: cuando un servicio es subsidiado y esencial, el Estado no puede comportarse como un cliente moroso que "después vemos". No se juega a la ruleta con la conectividad de una comuna entera.
Y también quiero hablarle a Naviera Austral, con la misma franqueza: entendemos ?y nadie con un mínimo de honestidad puede negar? que una operación sin contrato y sin facturación no se sostiene eternamente. Pero les pedimos que ponderen algo que va más allá de la contabilidad: su decisión impacta a comunidades completas que ya están en una fragilidad estructural. Si existe la posibilidad de mantener un plan de continuidad acotado (frecuencias mínimas, periodo de transición, priorización de días críticos, coordinación con operadores turísticos) mientras la autoridad destraba lo que debió destrabar hace meses, sería un gesto de responsabilidad social que el territorio no olvidará.
Porque el punto de fondo es brutalmente simple:
la empresa no debería estar empujando sola esta carga, y la comunidad no puede ser el daño colateral de la inoperancia estatal.
Estamos a días de entrar en el peak de temporada y, además, en un periodo políticamente sensible de transición hacia una nueva administración en marzo. Justamente por eso, esta crisis no puede usarse como naipe político ni como excusa para dilatar: se necesita decisión, firma, trámite y solución. Ahora.
Chile Chico no pide privilegios. Pide lo mínimo: que el Estado haga su trabajo a tiempo y que la conectividad ?que es vida, economía y dignidad territorial? no se trate como un trámite secundario.
Atentamente,
Verónica Orias Vigueras
Propietaria y Administradora ? Complejo Turístico El Engaño
Chile Chico, Región de Aysén




















