Eduardo Vera Wandersleben, Abogado y ex administrador regional
En democracia, fiscalizar no es atacar. Preguntar no es ignorar. Y criticar una demora en la ejecución de un proyecto público con un convenio ya firmado no es una ofensa: es parte esencial del mandato que la ciudadanía entrega a sus representantes.
Por eso resulta preocupante que, frente a una crítica formulada por el concejal Sebastián Vera de Renovación Nacional —uno de los concejales electos más joven de Chile— respecto de la tardanza en la ejecución de un proyecto aprobado por el Concejo Municipal y financiado mediante recursos públicos, la respuesta haya derivado en una descalificación política y personal, formulada por la directiva Paz Foitzik en representación del alcalde de izquierda .
Se le pretende enseñar al concejal que después de la firma de un convenio existen trámites administrativos, oficios, autorizaciones y eventuales controles que deben cumplirse antes de comenzar a ejecutar un proyecto. Puede ser cierto. Pero eso no responde a lo esencial de su planteamiento.
La ciudadanía tiene derecho a saber qué etapa está cumplida, qué trámite falta, quién es responsable, cuánto tiempo tomará y cuándo, finalmente, comenzará a ejecutarse el proyecto.
La burocracia puede explicar una demora; jamás puede convertirse en una excusa en sí misma para no informar en sustancia.
Y aquí aparece un problema político mayor, puesto que una autoridad o sus representantes, en lugar de responder con información objetiva, recurren a la descalificación de quien pregunta, se termina intentando neutralizar al mensajero en lugar de responder el mensaje. Es una vieja práctica política: si no se puede ganar el debate con argumentos, se intenta amedrentar al que lo plantea.
La comunidad de Aysén no necesita eso, necesita municipalidades eficientes, austeras, productivas, transparentes, honestas y probas. Administraciones capaces de transformar los recursos públicos en resultados concretos y en soluciones que tengan verdadera potencia social.
Y también necesita una oposición que no tenga miedo de ejercer su rol fiscalizador. Ser de derecha, ser joven o plantear una crítica incómoda no disminuye el derecho a preguntar. Al contrario: una democracia saludable necesita concejales que fiscalicen y autoridades que respondan.
Pero hay también una tarea pendiente para el sector de derecha u oficialista.
Las autoridades de derecha no pueden ser espectadoras silenciosas de su propia gestión. Gobernar también significa comunicar, explicar y defender ante la ciudadanía lo que se está haciendo.
El Gobierno del Presidente José Antonio Kast debe entender que no basta con gestionar: hay que comunicar los resultados, explicar las decisiones y disputar democráticamente el relato público. Porque si quienes gobiernan guardan silencio, otros ocuparán ese espacio para contar la historia a su manera.
Menos soberbia. Menos excusas. Menos silencio.
Más gestión, más transparencia, más fiscalización y más comunicación con la ciudadanía.
Porque la mejor respuesta frente a una crítica no es descalificar al que pregunta.
Es mostrar e Infirmar resultados.






















