Columnista, Colaborador
Durante la tramitación de juicios penales, la victima cumple un rol relevante, sin duda que no lo escogió, ya que ser objeto de un delito, en especial de uno violento trae consigo consecuencias que son complejas de sanar.
En un proceso penal, el delito es el centro, y la victima pasa a ser un medio de prueba dentro de este, es ahí donde las pretensiones de las victimas generalmente quedan invisibilizadas, donde sus derechos pierden relevancia ante una justicia garantista, dejando una magra sensación, viendo que los derechos de los agresores pesan más que el de las víctimas.
Nuestra ley entrega una serie de derechos a las víctimas, como ser oída, oponerse a ciertas resoluciones, entre otros, pero estos derechos se transforman en ilusorios, ya que buscan satisfacer un debido proceso con herramientas jurídicas mínimas, dado que el sistema procesal se ideo más bien enfocado a la persecución del delito y los derechos del imputado.
Este abandono legal se ve reflejado en situaciones tales, donde la víctima no puede escoger como termina su procedimiento, y, al contrario, el imputado en ciertas instancias tiene el derecho de elegir como su juicio termina, por ejemplo, accediendo a un juicio abreviado donde la víctima no será escuchada en el juicio oral y público, agudizando la insensibilidad de un sistema.
Se ha llegado a dar el absurdo que un imputado designe abogado particular para que llegado el día del juicio este abogado o el imputado renuncie a la representación y con ello, la ley respetando el debido proceso, reprograma el juicio para 3 o 4 meses después, haciendo esto una y otra vez, y así con artilugios un imputado pueden demorar 1 o 2 años más de lo presupuestado un juico, vulnerando aún más los derechos de la víctima, quien se siente doblemente victimizada.
Nos preguntamos, ¿cómo nuestra ley protege a las víctimas?, ¿cuál es la manera en que puede entregar justicia?, basta solamente con el apoyo especializado de profesionales o necesita cambios estructurales a la ley que les permita tener derechos más robustos para las víctimas.
En un sistema penal cada mes más cuestionado por decisiones que conforme a un criterio común es visto como una injusticia, la víctima se ve invadida de sentimientos confrontados, donde mira al agresor, abusador o quien sea el victimario violento aceptando penas de baja cuantía y que se cumplen en libertad, o realizando artilugios procesales, ya que tenía el derecho de escoger, es ahí donde la victima siente que la Ley le ha fallado.
El Centro de Atención Integral de Víctimas de Delitos Violentos (CAVI), vela por ejercer los derechos de las víctimas de manera integral, a fin de obtener una reparación, tanto en el ámbito judicial como en lo personal, donde contamos con un equipo multidisciplinario compuestos por profesionales de la psicología y trabajo social que nos permiten entregar herramientas en busca de la reparación.




















