Columnista, Colaborador Hace una semana nos enteramos de un caso de discriminación arbitraria hacia una deportista trans de Coyhaique. Lamentablemente, es la práctica deportiva otro de los temas en los que debemos avanzar como sociedad, para que sea realmente inclusiva y no refleje el binarismo que, tantas veces, deja fuera a quienes no encajan con una sociedad heterocisnormada.
Si bien existen normativas y leyes que protegen y resguardan a las personas trans como la Ley N° 21.120, que permite el cambio de nombre y sexo registral a mayores de 18 años directamente en el Registro Civil, y en el caso de menores entre 14 y 17, a través del Juzgado de Familia, no existe una ley que resguarde y proteja la identidad de personas trans menores de 14 años. Este es el caso de la deportista discriminada.
En el Deporte, la ley N° 21.197 publicada en el año 2020, mandata al Ministerio del Deporte a poner en práctica el protocolo para la prevención y sanción de las conductas de acoso sexual, abuso sexual, discriminación y maltrato en el deporte y es así como este Ministerio ha realizado capacitaciones a todas las organizaciones deportivas del país para el cumplimiento de la Ley. Cada organización debe contar con Responsables Institucionales, quienes deben velar por la integridad de quienes forman parte de la organización deportiva; quienes ejercen esta función como responsables institucionales son las personas llamadas a denunciar un caso de acoso o abuso sexual, discriminación y maltrato. Por esto, su actuar es clave para la protección de los, las y les deportistas. En caso de incumplimiento a este Protocolo, las organizaciones deportivas no podrán recibir recursos fiscales.
Pero, ¿qué se entiende por discriminación arbitraria? Este concepto, se definió hace más de diez años en Chile, a través de la Ley N° 20.609 o Ley Zamudio como "toda distinción, exclusión o restricción que carezca de justificación razonable, efectuada por agentes del Estado o particulares, y que cause privación, perturbación o amenaza en el ejercicio legítimo de los derechos fundamentales establecidos en la Constitución Política de la República o en los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por Chile y que se encuentren vigentes, en particular cuando se funden en motivos tales como la raza o etnia, la nacionalidad, la situación socioeconómica, el idioma, la ideología u opinión política, la religión o creencia, la sindicación o participación en organizaciones gremiales o la falta de ellas, el sexo, la maternidad, la lactancia materna, el amamantamiento, la orientación sexual, la identidad y expresión de género, el estado civil, la edad, la filiación, la apariencia personal y la enfermedad o discapacidad."
En este sentido, cualquier deportista puede competir en su categoría, sin que su proceso de transición de género sea un impedimento para ello. Porque el espíritu de la Ley del Ministerio del Deporte, es la protección y fomento del ejercicio y desarrollo de las actividades deportivas, donde es imperativo un trato digno entre las personas, con especial énfasis en la prevención y sanción de las conductas de acoso sexual, abuso sexual, discriminación y maltrato.
Desde la Corporación TransFormando, celebramos la decisión del directorio del equipo de la deportista, que dijo: "Si ella no juega, nos retiramos"; celebramos también a quienes apoyaron a la deportista y su familia, quienes se vieron expuestas a gimnasio completo a una situación injusta de discriminación arbitraria. También celebramos a la Seremi del Deporte de la Región de Aysén quien, de manera oportuna, realizó declaraciones de apoyo a la deportista afectada y comprometió avances en estas materias con distintas entidades gubernamentales con competencia. Estaremos pendientes de los resultados de esas gestiones.
Como todo Chile, queremos disfrutar la fiesta del deporte, y también queremos una sociedad verdaderamente más inclusiva para quienes se encuentran en procesos de transición y para quienes no se identifican con el binarismo de lo femenino o masculino; queremos que este tipo de hechos discriminatorios no se vuelvan a repetir; queremos ver una antorcha panamericana recorriendo la región de Aysén de la mano de quien fue injustamente discriminada para que ilumine un camino de respeto y trato digno, porque el deporte es para todos, todas y todes.






















