Redacción, Diario El Divisadero
Ana María Fuentes, propietaria del local comercial Bejanko, denunció públicamente una situación que calificó como "muy dolorosa y humillante", luego de haber sido detenida por Carabineros bajo la acusación de comercializar cigarrillos de contrabando.
Según relató, el procedimiento ocurrió el martes cerca de las 14:30 horas, cuando funcionarios policiales llegaron a su negocio consultando si vendía cigarrillos. Ella aseguró que colaboró en todo momento, mostrando el lugar donde mantenía el stock e incluso exhibiendo las facturas de compra de todos los productos.
Sin embargo, los funcionarios le indicaron que las cajetillas de la marca Fox no contaban con un sello del Servicio de Impuestos Internos, por lo que concluyeron que se trataba de cigarrillos de contrabando. Pese a que Ana María insistió en que toda la mercadería había sido adquirida legalmente y presentó la documentación correspondiente, fue detenida y trasladada a la comisaría.
"Llegando Carabineros acá, a mi local, tratándome de contrabandista de cigarros. Llevándome detenida a la comisaría porque yo supuestamente tenía contrabando de cigarros", señaló Ana María Fuentes.
En la unidad policial, mientras se realizaban los procedimientos propios de una detención, el esposo de la comerciante se contactó a la empresa distribuidora, la cual envió nuevamente las facturas y la información sobre los códigos de verificación de los productos. Posteriormente, incluso dos funcionarias policiales ayudaron a revisar la información en internet, comprobando que los cigarrillos efectivamente estaban registrados y autorizados por el Servicio de Impuestos Internos.
"Unas carabineras que llegaron ahí nos ayudaron con el internet, se pusieron a buscar sobre los cigarros, como se dice a guglear y esos angelitos que aparecen y me ayudaron a confirmar que los Fox (cigarros) están en el sistema", agregó la dueña de Bejanko.
Tras verificarse que los productos eran legales, la comerciante señaló que los funcionarios le pidieron disculpas por el mal rato e incluso la abrazaron. No obstante, afirmó que el daño ya estaba hecho y esto provocado por el funcionario de Carabineros que llevó a cabo el procedimiento.
"Después que se dio cuenta, venían otros Carabineros y le dijeron, si esos (cigarros) están autorizados, algo que ya le habíamos dicho, le habíamos mostrado las facturas y después me terminan diciendo, no llore, me abrazan por el mal rato y pidiéndome casi disculpas por haberme llevado detenida. Porque no me dijeron, vamos a aclarar esta situación, me dijeron usted está detenida por contrabando de cigarros, sin ninguna prueba", afirma Ana María Fuentes.
Ana María manifestó sentirse profundamente afectada por haber sido tratada como una delincuente frente a sus clientes y vecinos, indicando que su trayectoria comercial siempre ha estado marcada por el trabajo honesto y el cumplimiento de la normativa.
"Porque un curadito te dijo que esos cigarros los compré en minimarket Bejanko, o sea, una institución que tiene que ver que los procedimientos sean como corresponde. Si yo voy a tratar a una señora de contrabando, o sea, tengo que ir con pruebas, con todo. Me llevaste a la comisaría, me tuviste detenida y me terminas diciendo, disculpe por el mal rato y quien me paga a mí por el mal rato. Aquí todos me vieron cuando me metieron al carro policial".
La comerciante señaló que uno de los funcionarios incluso le comentó que había sido "mejor" que la fiscalización la realizara Carabineros y no el Servicio de Impuestos Internos, ya que este último podría haberle cursado una multa. Frente a ello, Ana María manifestó que, por el contrario, considera que una fiscalización del SII habría permitido aclarar la situación sin que ella fuera detenida.
Respecto al objetivo de hacer pública esta desagradable experiencia, Ana María Fuentes, dijo que, con ello busca, limpiar su nombre y el prestigio de su local comercial Bejanko, construido durante años con esfuerzo y trabajo. Evitar que otros comerciantes deban pasar por una situación similar, pidiendo que los funcionarios policiales cuenten con mayor conocimiento y verifiquen adecuadamente los antecedentes antes de acusar a una persona de un delito.
Asimismo, aclaró que su crítica no está dirigida a la institución de Carabineros en general, sino específicamente al actuar de los funcionarios que realizaron el procedimiento, quienes —según afirma— insinuaron desde el inicio que ella comercializaba cigarrillos de contrabando sin haber comprobado previamente los antecedentes.
Remarcó que el daño a su imagen fue importante, ya que fue retirada de su negocio en un carro policial frente a trabajadores, clientes y vecinos, insistiendo en que siempre ha trabajado de manera formal, pagando arriendos, sueldos y adquiriendo toda su mercadería con documentación legal.
La propietaria de Bejanko, concluyó reiterando que nadie debería vivir una experiencia como la que le tocó enfrentar y que espera que este caso sirva para evitar que otras personas sean sometidas a un procedimiento similar sin que antes se verifiquen correctamente los antecedentes.
Es importante señalar que nuestro departamento de prensa solicitó la versión de Carabineros de la Segunda Comisaría de Aysén, desde donde quedaron en responder, lo que al cierre de esta edición no ocurrió.





















