Editorial, Redacción Poco protagonismo mediático se advierte actualmente por parte de los principales gremios productivos y empresariales de la Región de Aysén. Quizás la estrategia sea precisamente esa: hablar menos públicamente y trabajar de manera silenciosa, pero coordinada, en aquellas materias que son de interés para sus asociados. Sin embargo, el cambio resulta evidente y merece una reflexión.
Históricamente, los gremios de la construcción, el comercio, el turismo, la industria acuícola y las organizaciones que agrupan a los salmoneros han tenido una presencia activa en el debate regional. Han conformado mesas de trabajo, entregado antecedentes, difundido cifras y planteado propuestas sobre aquellas materias que consideran relevantes para mejorar el ecosistema económico y productivo de Aysén.
Hoy, en cambio, esa voz parece bastante más ausente. Los gremios aparecen públicamente en determinadas circunstancias, especialmente cuando existen problemas de seguridad o situaciones económicas complejas, pero no se observa la misma presencia permanente que tuvieron en otros períodos.
Puede ser una decisión estratégica y perfectamente legítima. Las organizaciones gremiales tienen autonomía para definir cómo relacionarse con las autoridades y con la comunidad. Sin embargo, su menor presencia pública también genera una interrogante válida: ¿en qué están trabajando actualmente los principales gremios empresariales y productivos de la región?
La pregunta cobra especial relevancia porque ambas preocupaciones están plenamente vigentes. La economía comienza a mostrar algunas señales de recuperación y la seguridad continúa siendo una preocupación particularmente importante para el comercio. En ambos ámbitos, el sector privado tiene mucho que aportar, desde su experiencia, sus datos y su conocimiento directo de lo que ocurre en los territorios.
No se trata de exigir a los gremios una presencia mediática permanente ni de convertirlos en actores políticos. Pero sí parece necesario que sus propuestas sean conocidas por la comunidad. Si existen iniciativas para reactivar la economía, atraer inversiones, generar empleos o mejorar las condiciones para desarrollar actividades productivas, sería positivo que esas ideas formen parte del debate público regional.
La colaboración entre el sector público y privado requiere precisamente eso: conversación, propuestas y disposición a trabajar en conjunto. Y para que esa colaboración sea conocida, los medios de comunicación cumplen también un papel fundamental.
Por eso llama la atención la diferencia entre el protagonismo gremial de períodos anteriores y el bajo perfil que actualmente se observa. Puede obedecer a una nueva forma de relacionarse con las autoridades, a una decisión de carácter estratégico o simplemente a un cambio en las prioridades de estas organizaciones. Pero cualquiera sea la razón, sería bueno que la comunidad pudiera conocerla.
Aysén necesita que sus sectores productivos participen activamente en la discusión sobre el futuro regional. El desarrollo no es responsabilidad exclusiva del Estado ni de los gobiernos de turno. También requiere del compromiso de quienes generan inversión, empleo, emprendimiento y actividad económica.
Los gremios tienen una voz que puede aportar mucho a esa conversación. Sería bueno volver a escucharla con mayor frecuencia, no solo cuando existen dificultades, sino también cuando hay propuestas y oportunidades.
Porque el desarrollo de Aysén es una tarea colectiva y debiera estar por encima de cualquier gobierno, administración o diferencia ideológica. La región necesita gremios activos, propositivos y conectados con sus comunidades.




















