Francisco Mardones Pino, Periodista
El desempleo no da tregua a nivel nacional. Más de un millón de personas están desocupadas en todo el país. De hecho, según las cifras de desocupación del Instituto Nacional de Estadísticas, la tasa de desocupación nacional llegó al 9,8%.
Sin embargo, en Aysén esa cifra marcó un 4% y es la más baja del país. ¿Quiere decir esto que nuestra región está ajena a este fenómeno de aumento del desempleo a nivel país?
El economista Javier Fernández, académico de la Universidad de Aysén, confirma que "la región, en términos comparativos con el resto de regiones de Chile, tiene una situación un poco más favorable en la mayoría de los indicadores (…) en lo que respecta a las cifras de desocupación, que es la que más impacto tiene en general, estamos bastante mejor que en el resto del país".
Sin embargo, también admite que "hay que generar algunos matices a partir de esto". Según explica el experto "lo que más está sucediendo acá es que está saliendo gente de la situación de ocupación, hay gente saliendo de los mercados laborales, saliendo de la fuerza de trabajo. Por tanto, lo que está pasando acá es que hay menos gente ocupada, se están perdiendo empleos. De hecho, las personas ocupadas disminuyeron un 2,2% en relación a los 12 meses anteriores".
Que parte de la población no esté buscando empleo es un fenómeno que comenzó a evidenciarse en pandemia y que se ha instalado como un factor constante en Aysén. "Hay este fenómeno de desaliento un poco de la población de 'mejor no busco porque, quizás vivo con lo mínimo', 'ir a buscar empleo es muy difícil' o 'no voy a encontrar'. Entonces eso, eso es lo que estaríamos diciendo cuando pensamos que hay gente que no vuelve a los mercados laborales después de salir".
Estacionalidad del empleo
Otras razón que explicaría este factor es la estacionalidad de ciertas fuentes de trabajo. De hecho, según las cifras del INE, los sectores productivos que más incidieron en la desocupación regional fueron Agricultura y Pesca (-31,1%). Un problema que también está presente en otros sectores como turismo y construcción. "Hay gente que trabaja por temporadas y con eso provisiona todo el año. Entonces esa gente no busca trabajo de nuevo, son meses que no está trabajando y vuelve cuando vuelve la temporada", señala.
De acuerdo a estos antecedentes, el economista prevé que a partir del último trimestre de este año aumente la actividad económica en general. "Pero hay que tener cuidado también porque mucho del empleo que llega no es de la región, no son personas que viven acá, un fenómeno que se llama conmutación de larga distancia, lo que da la sensación de que hay mucho empleo, pero que no es ocupado por gente de acá".
Informalidad laboral
De acuerdo a las cifras de desocupación, la informalidad laboral también presentó una baja a nivel regional (-1,8 puntos porcentuales).
Fernández explica que este factor representa principalmente a los trabajadores que no tienen un contrato o que no reciben pago de cotizaciones. "La región tiende a presentar una tasa más alta que el nacional, pero esta brecha se ha ido cerrando (…) nos vamos acercando un poco a los promedios nacionales. Pero tampoco es tan bueno en el sentido que más de 1 de cada 4 personas trabaja en alguna condición de informalidad, lo que obviamente tiene efecto en el bienestar".
Desafortunadamente, una masa importante del trabajo informal de la región está sustentado por el sector público con gran cantidad de trabajadores a honorarios. "Mucho de esto tiene que ver con el trabajo de la recolección de leña que es un tipo de informalidad probablemente la más grave, pero tenemos otra que quizás más profesional relacionada con profesionales que trabajan a proyectos por honorario", puntualiza.
Cómo revertir estas tendencias
En torno a la informalidad laboral, el especialista recalca que "hay cosas estructurales relacionadas al empleo público que son bastante difíciles de cambiar. No es como que mañana toda la gente que estaba en honorario pasa a contrato ahora y ahí se superen las condiciones de informalidad".
Por otro lado, Fernández advierte que "la estacionalidad es algo muy difícil de corregir en este tipo de actividad económica. Eso iría más por el lado de la política pública, de asegurar empleo todo el año".
El académico indica que los esfuerzos pueden ir en varios sentidos. "Fomentar que no existan estos trabajos por turnos. Eso sería una política directa, es una solución bien directa y que tendría efecto en el corto plazo. Tiene que ver con la regulación de los turnos 7x7 que existen, incluso los 4x3. Porque este tipo de turnos genera precisamente que se pueda dar la condición de conmutación".
Por otro lado, ante la realidad de que la región no tiene la mano de obra cualificada para cubrir la demanda laboral, Fernández señala que "en eso se está trabajando en la región. Hay un CFT hoy día que está proveyendo de todas estas carreras técnicas que necesitan los mercados laborales regionales. Y la universidad está generando hoy día profesionales que trabajen en el sector público, en la acuicultura. Entonces ya se están generando las condiciones".
Según plantea Javier Fernández, también se pueden implementar mesas de trabajo que permitan "llegar a acuerdos con las empresas que proveen más empleo en la región, para que empiecen a tener una cuota de contratación, de profesionales de la región, de técnicos de la región".
Por otro lado, también asegura que hay una discusión a largo plazo que debe darse a nivel político, pues hoy existen "disposiciones transitorias que permiten que existan estos turnos, pero si quisiéramos realmente abordar este problema, tendríamos que trabajar con la legislación".






















