Columnista, Colaborador
El desorden de este Gobierno es mayúsculo: ministros que no alcanzan a durar un semestre y autoridades regionales que caducan antes de una bolsa de pan; se liberan violadores y abusadores de niños y niñas, mientras antiguos y grandilocuentes panelistas hoy guardan silencio. Entre todo este desgobierno de emergencia, Roberto Recabal, delegado provincial de Capitán Prat, hace algo totalmente insólito: le llama la atención, a través de los medios de comunicación, al ministro del Interior, Claudio Alvarado, o derechamente al presidente José Antonio Kast.
Más allá de lo impertinente que puede resultar este emplazamiento, el delegado presidencial provincial (DPP) hace algo muy riesgoso al plantear que se está "reabriendo el debate sobre la soberanía". Habría que recordarle que hace algunos meses fue este mismo gobierno el que aseguró, a través de una serie de declaraciones, que "la soberanía es indiscutible, permanente y está plenamente resuelta a través de tratados internacionales"; sin embargo, fue el propio DPP quien puso en entredicho dicha soberanía.
Con respecto a las implicancias geopolíticas de lo que creo son unas muy imprudentes declaraciones públicas, cabe recordar que, en juicios internacionales sobre soberanía, las declaraciones oficiales y notas de prensa son admisibles como prueba. Es más, la Corte Internacional de Justicia ha declarado que "las declaraciones de autoridades de Estado que reconocen hechos o concesiones contrarias a sus propios intereses poseen una altísima fuerza probatoria". El representante del presidente de la República en la provincia Capitán Prat dijo en esa nota que "es más difícil ejercer soberanía donde el Estado no está presente", reconociendo así una supuesta vulnerabilidad.
Regresando a lo curioso, el delegado Recabal hace un llamado a tener "mayor compromiso" a las autoridades nacionales, y estas sólo pueden ser dos: Claudio Alvarado, ministro del Interior y jefe directo de los 16 delegados presidenciales regionales y de los 56 provinciales, o bien el jefe de estos 72 delegados y del propio ministro del Interior: el presidente José Antonio Kast.
Finalmente, imagino que la delegada presidencial regional, Luz María Vicuña, debe compartir el diagnóstico del poco compromiso del presidente Kast con la soberanía chilena, pues nada demuestra lo contrario. No obstante, me atrevería a recordarle algo a Roberto Recabal: cuando habla de la "falta de presencia del Estado en Campos de Hielo Sur", olvida que él es el delegado presidencial provincial. Él es Estado.


























