Universidad de Aysén, -
Este mes de agosto, la Universidad de Aysén cumple once años. En la vida de una casa de estudios, once años representan apenas el comienzo. Sin embargo, constituyen un tiempo suficiente para dejar atrás la etapa fundacional y avanzar hacia un proceso de consolidación, donde la calidad y el compromiso con el territorio orientan cada decisión institucional. Ese es el desafío que hoy enfrenta nuestra Universidad: consolidar un proyecto universitario que contribuya, desde la Patagonia, al desarrollo de Aysén y de Chile.
A lo largo de mi trayectoria en la educación superior he comprobado el papel que cumplen las universidades regionales en el desarrollo de sus territorios. Su mayor fortaleza no radica solo en formar profesionales, sino en generar conocimiento pertinente, impulsar la innovación y aportar soluciones a los desafíos de las comunidades donde están insertas.
La creación de universidades estatales en regiones respondió a una convicción profunda: el desarrollo del país requiere promover la descentralización y fortalecer las capacidades de todos sus territorios. La educación superior no solo forma profesionales; también genera conocimiento, aporta evidencia para la toma de decisiones y contribuye a enfrentar los desafíos sociales, ambientales y productivos de cada región.
En ese contexto, las universidades regionales cumplen un papel insustituible. Su cercanía con las comunidades les permite comprender las particularidades de sus territorios y construir soluciones desde esa realidad. No se trata únicamente de ampliar el acceso a la educación superior, sino de contar con instituciones capaces de dialogar con su entorno y proyectar su desarrollo.
Hoy las regiones enfrentan desafíos complejos: cambio climático, transición energética, diversificación productiva, fortalecimiento de los sistemas públicos y formación de capital humano avanzado. Todos ellos requieren instituciones capaces de generar conocimiento y formar profesionales comprometidos con sus territorios.
La UAysén en un poco más de una década está contribuyendo en el abordaje de los desafíos de la región de Aysén: ha ampliado su oferta académica hasta contar con 13 carreras, fortalecido la investigación mediante proyectos estratégicos como el FIUT; también ha puesto en marcha su primer programa de postgrado, el Magíster en Gestión del Cambio Climático; destaca el crecimiento de su infraestructura con el nuevo Campus Errázuriz y la proyección del Campus Río Coyhaique. A ello se suma una red cada vez más sólida de colaboración con instituciones públicas, privadas y organizaciones sociales. Más importante aún, estos avances reflejan una universidad que ha incorporado la Calidad y la mejora continua como un principio permanente para fortalecer su proyecto académico y su aporte al desarrollo regional.
Esta contribución se realiza con un proceso de madurez institucional que pone la Calidad al centro de su gestión. Impulsar una universidad de Calidad, va más allá de un proceso de acreditación, implica permear a la institución con una cultura de calidad, que promueva en cada integrante de la comunidad universitaria, revisar críticamente nuestras prácticas, fortalecer aquello que hacemos bien y asumir con responsabilidad los desafíos pendientes. En una universidad joven, esa cultura resulta indispensable para consolidar un proyecto académico sólido y pertinente.
A once años de su creación, la UAysén inicia una nueva etapa. El desafío ya no es demostrar que una universidad estatal en la Patagonia era necesaria. El desafío es consolidarla como una institución de excelencia, profundamente vinculada con su territorio y capaz de contribuir en el abordaje de los grandes desafíos de Chile.




















