Editorial, Redacción El reciente fallo de la Corte Suprema, que confirma el rechazo al recurso de amparo económico presentado por operadores turísticos, marca un hito definitivo y doloroso para la Región de Aysén. Al ratificar la sentencia de la Corte de Apelaciones de Coyhaique, el máximo tribunal ha validado la decisión de CONAF de no renovar los permisos para caminatas guiadas, poniendo fin a una actividad que durante años fue el motor de Puerto Río Tranquilo.
¿A quiénes favorece esta decisión? En términos jurídicos y éticos, el fallo favorece la protección de la vida y la integridad física de las personas. La justicia ha determinado que la medida de clausura no es "arbitraria ni caprichosa", sino que se sustenta en informes técnicos de la Dirección General de Aguas (DGA) que califican la situación del glaciar como de "desintegración activa". El fallo fortalece la potestad del Estado para aplicar los principios preventivo y precautorio en áreas silvestres protegidas, priorizando la seguridad pública por sobre el interés comercial. En este sentido, se favorece a la sociedad en su conjunto al evitar tragedias en un terreno que hoy presenta un aumento del 200% en sus grietas y un riesgo concreto de colapso de bloques de hielo.
¿A quiénes afecta? El impacto más severo recae sobre los emprendedores, guías y empresarios turísticos de Puerto Río Tranquilo. Se estima que al menos 15 empresas se ven obligadas a cesar esta actividad específica, lo que se traduce en la pérdida directa de fuentes laborales para cerca de 50 personas. Para la comunidad local, el Glaciar Exploradores no era solo una postal, sino el pilar de su economía; su cierre priva al territorio de uno de sus principales atractivos. La defensa de los permisionarios sostuvo que se ignoraron rutas alternativas evaluadas por el GOPE de Carabineros que podrían haber mitigado el riesgo, pero para la Corte, el adelgazamiento de la masa de hielo y la inestabilidad estructural son argumentos que pesan más que la viabilidad técnica de un sendero.
Este dictamen nos enfrenta a la cruda realidad del cambio climático en la Patagonia. Aunque el fallo es una victoria para la prudencia administrativa de CONAF, deja una herida profunda en el desarrollo local que las autoridades deberán subsanar con nuevas estrategias de fomento. El glaciar, tal como lo conocíamos, ha dejado de existir para el turismo.





















