Redacción, Diario El Divisadero
En una región marcada por los desafíos de la conectividad, la música se ha transformado en un espacio de encuentro, aprendizaje y pertenencia. Esa es parte de la huella que la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile, más conocida como FOJI, ha construido en Aysén y que este 2026 adquiere un significado especial, al cumplirse 25 años desde la creación de la institución fundada por el destacado maestro Fernando Rosas.
La Orquesta Sinfónica Juvenil Regional de Aysén (OSJR), desde su creación en el 2010, ha pasado por incontables historias, experiencias, formaciones, conciertos y lazos imposibles de cortar. Hoy la conforman 43 becados y becadas de entre 12 y 19 años de las comunas de Cisnes, Aysén y Coyhaique.
Más allá del aprendizaje de un instrumento, la experiencia orquestal promueve valores fundamentales para la vida, como la responsabilidad, la perseverancia, el respeto, la colaboración y el sentido de comunidad.
Una orquesta es comunidad
El director de la Orquesta Sinfónica Juvenil Regional de Aysén, José Valdivia, conoce de cerca el impacto de FOJI, ya que también inició su formación dentro de una orquesta regional. "FOJI fue donde inicié. Comencé en una Orquesta Regional en O'Higgins, posteriormente participé en Maule y ahora estoy como instructor y director del elenco. Ha sido muy lindo poder retribuir todo lo que en algún momento aprendí cuando era pequeño", comentó.
Desde su experiencia, uno de los principales desafíos es incorporar el estudio musical a la vida cotidiana de los jóvenes, considerando sus responsabilidades escolares, familiares y las distintas realidades territoriales de la región. "Integrar una orquesta significa asumir una responsabilidad importante y compatibilizarla con sus actividades habituales", explicó Valdivia.
El director sostiene que el trabajo desarrollado por FOJI contribuye de manera integral a la formación de sus integrantes, tanto en el plano artístico como en el personal. "Una orquesta significa cien por ciento comunidad. Significa trabajar en equipo, generar amistades, construir redes y avanzar juntos hacia un objetivo concreto", afirmó.
A través de las actividades musicales, psicosociales, encuentros, campamentos y conciertos, los jóvenes no solo perfeccionan sus capacidades técnicas, sino que también desarrollan habilidades que podrán aplicar en distintos ámbitos de su futuro.
Aprender música y crecer junto a otros
Para quienes integran la Orquesta Sinfónica Juvenil Regional de Aysén, participar en el elenco significa esfuerzo y dedicación, pero también compartir con profesores de distintas especialidades y hacer amistades.
Arturo González tiene 15 años, toca el contrabajo y es integrante desde el 2021 en la OSJR. Su experiencia también ha significado formar parte de un grupo humano construido en torno a la música. "Me siento muy orgulloso, porque es una comunidad muy linda. He hecho muchos amigos y uno aprende no solo de los profesores, sino también de los compañeros", señaló.
El joven músico destaca que el contrabajo se ha convertido en una herramienta para comunicar sentimientos y expresar aquello que muchas veces resulta difícil transmitir con palabras. "Quiero mucho este instrumento. Para mí es una manera de expresarme a través de piezas musicales que pueden representar cosas alegres, tristes y un poco de todo", afirmó.
Su mensaje para otros niños, niñas y adolescentes es claro: atreverse a descubrir nuevas vocaciones, incluso cuando al comienzo puedan parecer complejas. "Muchas veces da miedo empezar cosas nuevas, especialmente cuando parecen difíciles. Pero cuando uno encuentra algo que realmente le apasiona y le interesa, hay que hacerlo. En la vida tenemos que aprovechar el tiempo para hacer las cosas que nos gustan", agregó.
Un legado que continúa desde Aysén
Magdalena Rosas es integrante del Directorio de FOJI, hija de Fernando Rosas, y además toca el violoncello. Ha continuado vinculada activamente al desarrollo musical y mantiene vivo el legado de su padre desde el territorio. "Me siento muy honrada de ser parte del directorio de FOJI y de poder aportar con mi experiencia y cariño. También estoy muy agradecida por la memoria de mi padre. Lo echo mucho de menos, porque conversábamos sobre sus sueños, sobre lo que pensaba y también discutíamos. Me siento muy orgullosa y agradecida de quienes han continuado con esta obra tan importante para Chile", expresó Magdalena Rosas.
Su participación representa la continuidad de una visión que entiende la música no solo como una disciplina artística, sino también como una vía para transformar vidas, construir vínculos y ampliar las posibilidades de desarrollo de las nuevas generaciones.
La Orquesta Sinfónica Juvenil Regional de Aysén representa, de esta manera, mucho más que un espacio de interpretación musical. Es un lugar donde jóvenes provenientes de distintas comunas se conocen, construyen amistades, asumen responsabilidades y descubren que sus talentos pueden crecer cuando existen instituciones, familias, docentes y comunidades dispuestas a acompañarlos.
A 25 años de su fundación, FOJI reafirma su compromiso con una formación musical inclusiva, descentralizada y con sentido social, y su presencia en Aysén demuestra con creces que la distancia geográfica no es barrera, solo fortalece esta gran comunidad.





















