Redacción, Diario El Divisadero
Las filas y los problemas de stock registrados durante las últimas semanas vuelven a instalar una pregunta que parece contradictoria: ¿por qué falta pellet precisamente en una de las principales zonas productoras del país? La explicación no estaría necesariamente en una incapacidad para producirlo, sino en un desajuste entre una oferta relativamente constante durante el año y una demanda que se dispara cuando llegan las bajas temperaturas.
La Directora del Centro de Energía de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Dra. Laura Azócar, explicó que los episodios actuales están directamente relacionados con las temperaturas registradas durante la última parte del invierno.
"Los episodios de falta de pellet actuales están estrechamente relacionados con las bajas temperaturas que han ocurrido en esta última etapa del invierno, lo que incrementó la demanda. Y esta falta de pellet es porque la oferta no cambió respecto a la demanda", señaló.
El escenario ocurre en una industria que durante los últimos meses también ha enfrentado cambios en su cadena productiva. En junio, tras el cierre de Innapel, se informó que la empresa había experimentado una reducción de 40% en el suministro de materia prima, situación atribuida al cierre de aserraderos y los incendios forestales. En ese momento, autoridades señalaron que existían 48 empresas productoras y que el sector se había comprometido a disminuir las exportaciones para privilegiar el abastecimiento nacional.
La capacidad instalada del país, además, alcanza las 547 mil toneladas anuales, según antecedentes entregados por el Ministerio de Energía en junio, cuando comenzó la marcha blanca de una nueva planta en Los Ríos que proyecta producir 120 mil toneladas anuales a partir de 2027.
El problema de producir en verano para consumir en invierno
Para la Dra. Azócar, la capacidad productiva regional está preparada para responder al mercado. El problema aparece en la marcada estacionalidad del consumo.
"A mi parecer la capacidad productiva regional está preparada. Sin embargo, el problema que ocurre es que la producción es constante en las empresas durante invierno y durante verano, pero los episodios de alta demanda ocurren en invierno", explicó la investigadora.
Durante los meses cálidos, cuando disminuye considerablemente la necesidad de calefacción, las empresas pueden acumular producto que no encuentra suficiente demanda interna. "Hay un desajuste porque las empresas se quedan con exceso de stock durante el verano, incluso generando paralización de la producción o exportando el pellet. Y este es el que falta después durante invierno", sostuvo.
La situación plantea, según la especialista, dos posibles líneas de acción. Una de ellas está relacionada con anticipar las compras de los hogares, mientras que la segunda apunta a generar condiciones que permitan disponer durante el invierno de una mayor proporción de la producción nacional.
"Uno, que las familias se preparen para el invierno comprando el pellet con anticipación en verano. Y el otro es que haya más regulación del mercado con algún apoyo o incentivo estatal para que este pellet que se produce en el verano se quede acá y no se exporte", afirmó la académica.
Esta última alternativa tendría también una dimensión ambiental. Transportar el combustible a grandes distancias incrementa las emisiones asociadas a su cadena logística y reduce parte de las ventajas ambientales vinculadas a su utilización.
"Lamentablemente, al transportar el pellet a largas distancias, por ejemplo de Chile a países europeos, se pierde el beneficio ambiental del ciclo virtuoso del CO2, la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, ambientalmente también sería positivo que el pellet que se produce en Chile se quedara acá para abastecer la demanda en invierno y para aprovechar estos beneficios ambientales que tiene el pellet", agregó la investigadora experta en bioenergías.
Una industria dependiente del sector forestal
El desafío no termina en equilibrar la producción entre verano e invierno. Existe otro factor que puede determinar cuánto pellet puede fabricar Chile: de dónde proviene la materia prima.
Actualmente, explicó la Dra. Azócar, la producción se encuentra estrechamente vinculada al aserrín de pino y, por consiguiente, al comportamiento de la industria forestal. Esto significa que las dificultades que enfrenta ese sector pueden repercutir sobre la disponibilidad de insumos para producir el biocombustible.
"Algunos de los problemas que se han generado y pueden afectar la producción es que la generación de pellets actualmente está estrechamente relacionada con el uso de aserrín de pino como materia prima y esto depende de la industria forestal. En el último tiempo hay varias empresas forestales que han cerrado y algunas empresas han manifestado que esto afecta negativamente o puede afectar negativamente su capacidad productiva", explicó.
Este vínculo ya se ha hecho visible. El cierre de Innapel estuvo antecedido, entre otros factores, por dificultades en el acceso a materia prima, mientras la industria forestal regional ha experimentado durante 2026 cierres y desvinculaciones laborales.
¿Se puede fabricar pellet con otros residuos?
Para reducir esa dependencia, una alternativa es ampliar las materias primas utilizadas. Y es precisamente en este punto donde la investigación en bioenergía abre nuevas posibilidades.
Residuos agrícolas y material proveniente de podas urbanas son ejemplos de biomasas que podrían estudiarse como fuentes alternativas, disminuyendo la dependencia exclusiva de los subproductos forestales.
"Hay biomasas alternativas de otro origen, por ejemplo agrícolas, por ejemplo biomasas residuales de podas urbanas, por dar algunas alternativas que podrían permitir diversificar las fuentes de materias primas para la producción de pellets, aportando en generar una producción más estable independiente de lo que ocurra con la producción forestal nacional", afirmó la Dra. Azócar.
Así, la contingencia de este invierno revela un desafío que va más allá de disponer de más bolsas durante una ola de frío: cómo administrar una producción anual frente a una demanda fuertemente estacional y, al mismo tiempo, diversificar los insumos que sostienen a la industria. Dos factores que pueden determinar la capacidad del mercado nacional para enfrentar futuros inviernos sin repetir episodios de estrechez.




















