Rosa Pesutic Vukasovic, Secretaria de Finanzas Regional Aysén del Partido Comunista de Chile
Caló hondo en el subconsciente de los chilenos la promesa de Kast en campaña, repetida hasta la saciedad, de entregar seguridad a las y los chilenos, porque era insoportable el nivel de delincuencia, avance del narcotráfico y otras lacras que insegurizaban la vida cotidiana.
Como en estos meses se ha visto de todo menos un Plan de Seguridad Nacional, los créditos se pusieron en la Cuenta Pública del 1 de junio. La incertidumbre crecía a medida que pasaban los minutos de discurso y no se vislumbraba nada concreto, nada nuevo.
Se confirmó lo que ya había dicho graciosamente su majestad: todo son metáforas. Claro que el concepto "metáfora" lo ha empleado mal, seguramente se refería a hipérboles.
Lo que se ha visto hasta el momento (con qué rapidez se ha actuado) ha sido la rebaja del impuesto corporativo a las grandes empresas, la integración tributaria que permite que los impuestos pagados por las empresas sean considerados créditos para sus dueños y, agreguemos, la eliminación de nuevos gravámenes directos a las grandes fortunas y altos patrimonios.
De otro lado, se ha exigido a todos los ministerios y servicios públicos un "ajuste" del 3% en sus gastos, afectando directamente el financiamiento de hospitales, los insumos, programas de salud, infraestructura educativa, cultural, programas de ciencia, tecnología, investigación.
Entre promesas, incertidumbres y metáforas las acciones muestran que este gobierno ha implementado dos cosas: 1. Menos impuestos a los más ricos 2. Menos estado para atender las necesidades y derechos de la gente trabajadora del país.
Pero hay que ser justos, Kast ha propuesto una medida innovadora en la línea del control de migrantes: cuando vayan a los hospitales por atención, serán interceptados por carabineros que revisarán su "legalidad" en el país y los pondrán a disposición de Migraciones. Claro que eso implica sacar a los Carabineros del control de las calles y ponerlos de punto fijo en los cientos de establecimientos hospitalarios del país. Seguramente esto es una hipérbole.
Y, en relación a estrategias de seguridad, propone un control de la "conducta" de las personas. La creación del Registro Único de Vándalos e Incivilidades (RUV) va a condicionar derechos sociales al comportamiento cívico. Si ha rayado una pared, dañado el banco de una plaza, bebido en la vía pública, quedará en el RUV y el castigo será perder la gratuidad en educación, el subsidio al arriendo, o la Pensión Garantizada Universal. El Estado estrangulando, pero no a la clase alta, quienes no usan (no necesitan) esos beneficios estatales, su vida está asegurada con su dinero. Son medidas para el resto de la población. Claro que nadie quiere incivilidades, pero, ¿podrá conseguir trabajo alguien que está en ese Registro, porque a los 18 años bebió en la calle? Tal vez sea una hipérbole.
















