Hernán Libedinsky Moscovich, Fiscal Regional de Aysén
Las recientes visitas a Villa Ortega, Puyuhuapi, La Junta, Lago Verde y Raúl Marín Balmaceda, junto con el próximo recorrido que efectuaremos por Melinka y Repollal, si las condiciones climáticas lo permiten, forman parte del compromiso de la Fiscalía Regional de Aysén de escuchar a las comunidades, fortalecer la coordinación institucional y acercar la justicia a los territorios más apartados.
La Región de Aysén impone desafíos que difícilmente pueden comprenderse en toda su dimensión desde una oficina. Las distancias, el aislamiento geográfico, las condiciones climáticas y las dificultades de conectividad forman parte de la vida cotidiana de miles de personas. También determinan la manera en que el Estado presta sus servicios y condicionan el acceso oportuno a la justicia.
Por eso, estar en terreno no puede ser entendido como un gesto meramente protocolar. Recorrer las localidades, conversar con sus habitantes y conocer directamente el trabajo de quienes representan al Estado en zonas apartadas constituye una herramienta indispensable para adoptar mejores decisiones.
Con esa convicción, durante los días 28, 29 y 30 de octubre realizamos un amplio recorrido por Villa Ortega, Puyuhuapi, La Junta, Lago Verde y Puerto Raúl Marín Balmaceda. Fueron extensas jornadas de traslado, conversaciones y encuentros con Carabineros, profesionales y equipos de salud rural que permitieron apreciar las distintas realidades existentes en el norte de la Región.
La visita incluyó caminos no completamente pavimentados, largos trayectos terrestres y el cruce en una barcaza sobre el río Palena para llegar a Puerto Raúl Marín Balmaceda. Son circunstancias que pueden parecer secundarias, pero que muestran concretamente las dificultades que enfrentan quienes viven y prestan servicios públicos en esas localidades.
Son personas que muchas veces deben responder frente a emergencias con recursos limitados, recorren grandes distancias y enfrentan problemas de comunicación y conectividad. Su vocación de servicio permite que el Estado se mantenga presente y pueda responder a las necesidades de la población en condiciones especialmente complejas.
Para diseñar una persecución penal adecuada a la realidad regional no basta con observar estadísticas. Es necesario conocer las dinámicas locales, identificar las condiciones en que ocurren los delitos y comprender las dificultades que enfrentan las personas al momento de denunciar o solicitar ayuda.
También existen situaciones que no siempre llegan oportunamente a conocimiento de las autoridades o las instituciones. Las distancias, la falta de conectividad, el temor, la vergüenza o la sensación de que una denuncia no obtendrá respuesta se traducen en ilícitos que permanecen ocultos, como violencia intrafamiliar, delitos sexuales o amenazas, entre otros.
En ese sentido, los encuentros con Carabineros resultan fundamentales. La coordinación entre el Ministerio Público y las policías es esencial para mejorar la calidad de las primeras diligencias, agilizar las investigaciones y otorgar respuestas adecuadas frente a hechos que requieren una actuación inmediata.
La comunidad necesita que sus instituciones trabajen coordinadamente. Las distancias no pueden transformarse en una barrera que retrase una investigación o impida adoptar decisiones oportunas.
Vamos a continuar en terreno, escuchando, aprendiendo y coordinando acciones. Porque para servir mejor a las y los habitantes de Aysén, primero debemos conocerlo en toda su extensión, diversidad y complejidad.



























