Columnista, Colaborador
Esta semana dimos el primer paso concreto para el anhelado sueño de contar con nuevo establecimiento penal para la ciudad de Coyhaique, hablamos del estudio de prefactibilidad que finalmente nos dirá cuanto de lo que soñamos será posible de materializar de acuerdo las distintas variables a considerar, entre ellas presupuesto, tamaño y calidad de los terrenos, ubicación de los mismos y las necesidades que plantea la infraestructura penitenciaria de acuerdo a los estándares de seguridad y DDHH.
Lo que soñamos es un establecimiento penitenciario con una capacidad de alrededor de 500 personas, que además nos permita realizar una segmentación penal adecuada entre hombres y mujeres, dependencias para aislados y personas en tránsito.
Evidentemente cualquier edificio pensado para recluir personas debe considerar espacios para que se desempeñen los profesionales gestores de caso, dependencias para una escuela penal, enfermería y por supuesto talleres laborales.
El ideal es que los terrenos sean amplios, no sólo porque se construirá un recinto penitenciario mucho más grande que el actual, sino que también pensando en una posible ampliación a futuro, después de todo uno de los problemas del recinto actual fue que nos quedamos sin espacio para ampliar. Es importante, eso sí, aterrizar las expectativas, pues como decía en un comienzo mucho de los que anhelamos va quedar sujeto a lo que sea factible, de allí la importancia de este estudio. Puede ser que el mejor terreno no sea necesariamente el más grande por ejemplo, o que el terreno ideal no permita llegar de forma rápida a la ciudad.
Lo expresado anteriormente es de suma importancia, como es sabido la población penal es dinámica, todos los días salen personas a los recintos asistenciales, también se recibirá las visitas de las personas privadas de libertad y ellas tienen que poder acceder, lo mismo con los tribunales y con los servicios de emergencia que componen lo que tradicionalmente se conoce como el ABC.
Todo lo anteriormente descrito deberá considerar este estudio que implicará el análisis de al menos nueve terrenos, se espera que la empresa que se adjudique la tarea, al paso de un año entregué como insumo el anteproyecto para ser ingresado al Ministerio de Desarrollo Social para obtener el financiamiento y licitar el diseño del nuevo establecimiento penitenciario. Por su puesto en esa tarea no estarán solos, es imperativo el acompañamiento y supervisión de los equipos técnicos de Gendarmería parta garantizar que el producto final sea el deseado.
Llegar a construir una nueva cárcel no es una tarea rápida, la envergadura de estos proyectos implica un trabajo cercano a una década, lo importante es que ya se dio el primer paso, que hay un trabajo concreto al respecto y que Coyhaique y la región de Aysén contaran con un establecimiento penitenciario de acuerdo a sus necesidades.
























