Redacción, Diario El Divisadero
La capital regional de Aysén continúa enfrentando uno de sus problemas ambientales y sanitarios más complejos: la contaminación atmosférica provocada principalmente por el uso de leña como sistema de calefacción. Pese a los avances registrados por el Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA), desde la propia autoridad sanitaria reconocen que aún existen desafíos pendientes para reducir el impacto que los episodios críticos generan sobre la población.
El seremi de Salud de Aysén, Jorge Pérez Urra, explicó que el rol de la institución dentro del PDA está centrado en el monitoreo epidemiológico, la prevención y la fiscalización sanitaria, especialmente respecto de los ductos de humo en viviendas. Sin embargo, la autoridad reconoció que la capacidad operativa sigue siendo una de las principales dificultades.
"Tenemos una brecha evidentemente en la cantidad de recursos, tanto de recursos humanos, pero también financiero", señaló Pérez, al abordar las limitaciones existentes para fortalecer las acciones comunicacionales y de fiscalización.
Actualmente, la Seremi cuenta con dos fiscalizadores para abordar el cumplimiento de las medidas establecidas en el PDA. Ante la consulta sobre si esta dotación resulta suficiente para una ciudad expuesta a episodios críticos de contaminación, la respuesta de la autoridad política fue directa:
"En este momento estamos trabajando con dos fiscalizadores". Frente a si son suficientes, agregó: "No, nunca son suficientes".
Al 27 de julio según registro de la Seremi de Salud hubo 24 días de fiscalización en episodios de pre y emergencia. Respecto al polígono de intervención, se inspeccionaron 415 manzanas o sectores, lo que da un total de 8.671 viviendas fiscalizadas dando como resultado en ese periodo 2 sumarios sanitarios por incumplimiento de la normativa. Es decir, se encendió más de un artefacto a leña por vivienda.
La contaminación deja huellas en la salud
El epidemiólogo de la Seremi de Salud, Marco Acuña Briones, fue enfático al explicar que existe una relación entre los episodios críticos de contaminación y el aumento posterior de enfermedades respiratorias.
"Las enfermedades respiratorias aumentan después de que vienen los episodios críticos, dos días después. Hay una latencia porque el material particulado pequeño queda flotando en el aire", explicó.
Según el especialista, los principales afectados son los grupos más vulnerables de la población que son los niños menores de cinco y los adultos mayores. El profesional agregó que la evidencia internacional también ha demostrado que el material particulado fino puede ingresar al organismo y alcanzar distintos sistemas.
"Hoy día ya hay evidencia importante en todo el mundo de que material particulado 2.5 (…) cuando ese material particulado entra al sistema llega a la sangre al tiro", afirmó.
Conciencia sanitaria
Uno de los puntos más abordados por Pérez Urra es la información y conciencia de los efectos de la contaminación en la salud. Evidencian que existe una dificultad para que la comunidad dimensione que la contaminación atmosférica no solo representa un problema ambiental, sino también un riesgo sanitario en potencia.
Marco Acuña fue crítico respecto al impacto de las estrategias educativas desarrolladas durante los últimos años, "Todavía no hemos sido capaces de que la gente entienda que el problema de la contaminación afecta la salud", afirmó.
A la vez, asintió con que "Quizás falta hablar más de lo que son las consecuencias de salud", destacando que los efectos pueden ir más allá de las enfermedades respiratorias.
Desde la autoridad sanitaria reconocen que existen avances asociados al recambio de calefactores y la aislación térmica de viviendas. Según indicaron estas medidas han permitido disminuir más de cuatro mil toneladas de material particulado fino respecto de mediciones históricas.
Sin embargo, el propio seremi Jorge Pérez advierte que todavía es necesario profundizar las acciones para lograr una respuesta más robusta.
"Ciertamente a uno le gustaría tener más recursos para poder profundizar más con la comunidad", afirmó.
Entonces, si la contaminación también es un problema de salud pública, surge la pregunta: ¿Serán suficientes las herramientas con el nuevo PDA para responder a la magnitud del problema?
La autoridad sanitaria sostiene que la educación y el trabajo intersectorial son claves para avanzar, pero reconoce que la contaminación sigue siendo un desafío que requiere mayores capacidades institucionales.





















