Hernán Libedinsky Moscovich, Fiscal Regional de Aysén
Esta semana se dio inicio al primer juicio oral por ESNNA (Explotación Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes) en la Región de Aysén, investigación en la que también está presente el microtráfico de estupefacientes.
El hecho fue formalizado ante el Juzgado de Garantía de Coyhaique en junio del año pasado, tras diligencias investigativas efectuadas por la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales y la Brigada Antinarcóticos y Contra el Crimen Organizado de la PDI.
La Fiscalía Local de Coyhaique sostiene en este juicio la acusación contra tres imputados, dos mujeres y un hombre, por su participación en los hechos de ESNNA y microtráfico investigados. Se trata de un caso de alta gravedad que exige una lectura estructural del fenómeno.
La evidencia comparada y la experiencia institucional coinciden en que la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes no se configura de manera aislada, sino que suele entrelazarse con contextos de vulnerabilidad social, pobreza, negligencias en el cuidado, consumo problemático de drogas y dinámicas delictuales más amplias. Esta interseccionalidad obliga a las instituciones del Estado a abandonar enfoques parcelados y avanzar hacia respuestas interagenciales sostenidas en el tiempo.
Asimismo, para la doctrina y organismos internacionales, el fenómeno de ESNNA constituye una de las formas más graves de vulneración de derechos humanos, conceptualizada como una forma contemporánea de esclavitud, en tanto implica control, coerción y reducción de la víctima a un objeto de intercambio, sea económico, sexual o de otra naturaleza. Por ello, requiere un abordaje distinto al de otros delitos de violencia sexual.
Entre las dificultades principales para la persecución de delitos de ESNNA se encuentra su carácter oculto, ya que suelen desarrollarse en entornos de difícil detección, con víctimas extremadamente vulnerables que no siempre se reconocen como tales, lo que incide en los procesos de investigación penal y en la protección oportuna. En este contexto, la coordinación interinstitucional resulta determinante.
La articulación entre el Ministerio Público, el Servicio de Protección Especializada de la Niñez y Adolescencia, el Programa Mi Abogado y la Defensoría de la Niñez es imprescindible para garantizar una respuesta eficaz a las víctimas. A ello se suma la vinculación con unidades especializadas a nivel central, como la Unidad Especializada en Delitos Sexuales y Explotación Sexual de la Fiscalía Nacional, que permiten estandarizar criterios, fortalecer capacidades técnicas y mejorar la calidad de las investigaciones. Asimismo, la actualización permanente de conocimientos en análisis criminal, detección temprana de redes y abordaje victimológico constituye una condición estructural para el adecuado funcionamiento del sistema penal en contextos de creciente complejidad delictual como ESNNA.
En este sentido, el primer juicio oral por delito de ESNNA en la Región de Aysén no debe ser leído únicamente como la respuesta del sistema penal frente a un caso específico, sino como una oportunidad para consolidar una política criminal regional más robusta, especializada y centrada en la protección efectiva de las víctimas. El desafío no es solo sancionar, sino hacerlo con estándares de calidad, oportunidad y dignidad que estén a la altura de la gravedad de los hechos y de las necesidades de quienes han sido afectados.
Con el fin de renovar el compromiso con la persecución penal eficaz y la protección de víctimas, próximamente se realizará una capacitación en materia de ESNNA, organizada por la Fiscalía Regional de Aysén, donde funcionarios especializados de la Fiscalía Nacional y de la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales de la PDI Metropolitana capacitarán a policías, carabineros, funcionarios del Ministerio Público y otros actores estratégicos de la región.
Cada mejora en las capacidades institucionales representa una oportunidad concreta de proteger oportunamente a niños, niñas y adolescentes.




















