Redacción, Diario El Divisadero
Coyhaique.- El fotógrafo Querubín Obando Carrasco vivió sus primeros cuatro años de vida en un pequeño asentamiento llamado Puerto Gaviota en la Isla Magdalena, región de Aysén, donde sus padres llegaron durante la década de los noventa en el marco de la crisis económica y las persecuciones políticas por parte de la dictadura militar. Una tierra agreste y olvidada, pero donde emergió el amor y la vida.
Sin embargo, no existen registros visuales de este periodo de su historia, ni de la vida de sus padres.
Utilizando la fotografía como el medio expresivo de un juego infantil de reinterpretación simbólica, el artista se embarcó en la búsqueda de esa infancia perdida en la nebulosa en "La Isla Perdida", un fotolibro - financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, en la li?nea de creacio?n arti?stica, convocatoria 2025 - que explora no solo su vida y la de sus padres como pescadores artesanales de una isla lejana, sino que reconstruye todo un imaginario de resistencia que permite reflexionar cómo las personas se sobreponen a la hostilidad política, territorial y la crudeza del clima, y cómo desarrollan ahí prácticas tan relevantes como la crianza y las relaciones interpersonales.
Tomando su propia historia como hilo conductor, el autor invita a la reflexión y el diálogo sobre la memoria histórica, la identidad, la experiencia de vida en contextos adversos y el impacto en la infancia y la búsqueda de patrones que se vinculen con la idiosincrasia regional.
"Al no existir registros visuales de esos primeros años, mis recuerdos parecen no serlo; son luces y colores, sonidos y algunos relatos. En este trabajo busco generar un nuevo imaginario de lo vivido a partir de entrar en territorios mentales y sensoriales, y la búsqueda de mis padres en otros. La búsqueda de mi infancia. Visualmente propongo, a través de la fotografía, la reinterpretación de un pasado extraviado en la dureza de distintas vidas azotadas por la necesidad de sobrevivencia y la amplitud de estos relatos de quienes aún habitan este lugar.", explica Querubín Obando, autor del fotolibro.
Investigación, viajes y la construcción de un lenguaje metafórico
El desarrollo del proyecto incluyó un trabajo de investigación acerca de la dictadura militar en Chile, la crisis económica de los años 80, y el impacto en la migración a la región de Aysén, así como entrevistas a residentes de Puerto Gaviota, Coyhaique y las zonas costeras de Puerto Gala y Puerto Raúl Marín Balmaceda, donde también se capturaron imágenes del paisaje, y de los lugares clave de cada sector que aún existen o han cambiado, además de realizar retratos de personas que puedan aportar una perspectiva actual sobre el pasado, y cómo lo viven hoy.
De esta manera, se fue construyendo un lenguaje metafórico, atemporal, y que conecta con los lectores no desde la postal ni el lenguaje periodístico, sino desde el juego expresivo de un hijo de padres pescadores artesanales, que, como tantos otros, creció en un entorno hostil, con pocas herramientas psicosociales, y sin archivos que contextualicen más acabadamente el origen de algunos aspectos de su propia conducta.
"No pretendo hablar de mí mismo, al desarrollar esta historia, tampoco encontrar explicaciones, busco retratar el dolor y el miedo que encarnaron mis padres, desde la mirada de un sujeto sin lenguaje. Así, la fotografía se vuelve un aliado entonces para un infante y su juego de expresión simbólica que sueña ser visto, observado, analizado y validado. Busco capturar el temor y las ganas de huir, el encierro de una isla abierta y su dicotomía. La resistencia de veinte años en un lugar que nunca los quiso ahí y como se percibe ser negado por la tierra. Tal vez, esto marca la idiosincrasia del litoral, el impacto en sus hijos y en los nuestros", finaliza el autor.
Finalmente cabe destacar que durante marzo, "La Isla Perdida" tendrá lanzamientos en la ciudad de Coyhaique, el día 7 en el Museo Regional de Aysén, y el 17 en el Centro Cultural de la misma ciudad, agendando una tercera presentación en Santiago, para el 27 de marzo en la Galería FLACH, del Barrio Lastarria.





















