Hernán Libedinsky Moscovich, Fiscal Regional de Aysén
En el marco del eje de Inteligencia para investigar el fenómeno delictual que describe el Plan Estratégico del Ministerio Público, hemos fortalecido la persecución penal y el combate a la criminalidad. Para ello, hemos impulsado un cambio profundo en nuestra forma de investigar, pasando de un modelo reactivo a uno inteligente, analítico y proactivo.
En nuestra región, este enfoque es imprescindible. Las organizaciones criminales ya no operan de manera improvisada; han desarrollado estructuras flexibles, conectadas con redes nacionales e incluso internacionales.
Por lo mismo, enfrentamos desafíos particulares en el ámbito del tráfico de drogas vía terrestre, aérea o marítima, así como el microtráfico en sectores poblacionales, entre otros. Estos fenómenos requieren respuestas coordinadas y efectivas, más aún, si consideramos que la cantidad de droga decomisada el año 2025 en la Región de Aysén superó en un 105% lo registrado el año pasado, con más de 82 kilos de clorhidrato de cocaína y marihuana.
Es así que, como parte de una investigación conjunta entre el OS-7 de Carabineros y la Fiscalía Local de Coyhaique, esta semana fue detenida una imputada de 33 años como autora del delito de tráfico de más de 2 kilos de cocaína y casi 4 kilos y medio de cannabis, droga que sería comercializada entre consumidores de la Región de Aysén. En el operativo participó personal del OS-7 y adiestramiento canino de la misma sección.
De acuerdo a estimaciones policiales, se trataría de 13.500 dosis que fueron puestas fuera de circulación y cuyo valor comercial bordea los 130 millones de pesos.
Decomisos como este, nos recuerdan que sí existe tráfico de drogas en Aysén. No reconocer esta realidad sería un error de diagnóstico y un error estratégico, el cual hemos constatado con nuestro trabajo en terreno. Por ello, estamos dando un salto cualitativo fortaleciendo nuestras capacidades tecnológicas y de análisis como nunca antes.
Pero la tecnología no trabaja sola: requiere coordinación. Detrás de cada investigación exitosa hay personas comprometidas. Por ello hemos fortalecido nuestra relación con las policías especializadas, incluyendo al OS7, SIP, BRIANCO, BRILAC y organismos como Gendarmería, Aduanas, Directemar y Dipolmar de la Gobernación Marítima, con quienes estamos trabajando coordinadamente para enfrentar fenómenos como el tráfico de drogas, entre otros delitos asociados.
En este sentido, el año pasado también sostuvimos diversas reuniones de coordinación. Por ejemplo, nos reunimos en noviembre en el Complejo Fronterizo Jeinimeni, con Carabineros, PDI, Aduanas y SAG, entre otros. El encuentro tuvo como propósito analizar oportunidades de mejora en la coordinación operativa entre las instituciones que trabajan en la frontera entre Chile Chico y Los Antiguos, reforzando la capacidad de respuesta ante delitos transnacionales que se producen en zonas limítrofes.
Paralelamente, hemos adoptado una estrategia diferente en materia de investigación de tráfico de drogas. Ahora, todas las Fiscalías Locales deberán investigar este tipo de casos, sin perjuicio de la coordinación y apoyo desde Coyhaique.
Lo anterior, porque creemos que las y los fiscales de toda la región pueden y deben tener una mayor cercanía con los fenómenos locales que acompañan el consumo y tráfico de drogas, especialmente, aquellos que involucran a estudiantes o adolescentes de sus comunidades.
Paralelamente, durante el año 2025 efectuamos 7 encuentros con dirigentes vecinales de Coyhaique y Puerto Aysén, donde se abordaron temas como el tráfico y microtráfico de drogas en sectores poblacionales, estafas por WhatsApp y redes sociales, entre otros aspectos de interés.
Una iniciativa que continuaremos impulsando es el programa Monitores Antidrogas, que durante el año recién pasado contó con la participación voluntaria de aproximadamente 70 estudiantes de distintos colegios de Coyhaique y Puerto Aysén, jóvenes que asumen un rol activo en la prevención.
Creo que la investigación y persecución penal de los delitos es muy relevante para nuestra vida en comunidad. Necesitamos estar ajenos al flagelo de la droga. Y en ese sentido, también pienso que el trabajo de prevención y diálogo con las comunidades pueden ayudarnos a efectuar un mejor trabajo; no solo por los resultados de la Fiscalía, sino por el bienestar de toda la Región de Aysén.





















