Policía de Investigaciones de Chile, PDI
Cuando hablamos de seguridad, la atención suele concentrarse en lo que ocurre después del delito: una detención, una incautación o un procedimiento policial. Sin embargo, existe un trabajo menos visible y muchas veces más importante: reconocer a tiempo aquellos fenómenos que pueden terminar afectando la tranquilidad de nuestros barrios.
Esa mirada cobra especial sentido en Aysén. Nuestra región tiene características propias, grandes distancias y una realidad delictual distinta a la de las grandes ciudades. No podemos trasladar problemas de otros lugares y asumir que aquí ocurre lo mismo, pero tampoco pensar que estamos ajenos a fenómenos criminales que han ido evolucionando en el país.
En ese escenario cobra valor el Modelo Territorial Cero (MT-0) de la Policía de Investigaciones de Chile. Durante años lo conocimos como Microtráfico Cero, enfocado principalmente en investigar puntos de venta de droga. La experiencia mostró que detrás de ellos muchas veces existían armas, recursos obtenidos ilícitamente y personas cumpliendo distintas funciones. Por eso el modelo evolucionó y amplió su mirada sobre lo que ocurre en un territorio.
Lo digo también desde la experiencia. Antes de llegar a Aysén tuve la oportunidad de dirigir unidades investigativas en sectores complejos de la Región Metropolitana y conocer de primera mano el trabajo de equipos MT-0. Ahí pude ver cómo un antecedente que inicialmente parece menor puede conducir a una investigación mucho más amplia cuando existe un trabajo serio, paciente y coordinado con el Ministerio Público.
Los años investigando crimen organizado y delitos complejos me han dejado una convicción: estos fenómenos rara vez aparecen de un día para otro. Antes dejan señales, generan vínculos y buscan espacios donde desarrollarse. Nuestra tarea es reconocer esas señales y actuar antes de que comiencen a formar parte de la normalidad.
En Aysén tenemos una oportunidad que debemos cuidar. Conocer nuestra realidad nos permite conectar información, focalizar las investigaciones y distinguir cuándo estamos frente a un hecho aislado y cuándo es necesario mirar más allá.
La comunidad también es parte importante de ese trabajo. Muchas investigaciones comienzan con información entregada por personas que conocen lo que sucede en sus barrios. Una denuncia no establece responsabilidades, pero puede ser el primer antecedente para comenzar a investigar.
No se trata de generar alarma ni de afirmar que Aysén enfrenta realidades que no tiene. Se trata justamente de evitar que determinados fenómenos encuentren espacio para crecer. Nuestra región conserva una tranquilidad que sus habitantes valoran y protegerla también significa anticiparnos.
Ese es, a mi juicio, uno de los principales valores de MT-0: entender lo que ocurre detrás del delito visible y actuar a tiempo. Porque después de años trabajando en investigación criminal, sigo convencido de algo sencillo: mientras mejor conocemos nuestro territorio, mayores posibilidades tenemos de protegerlo.



















