Columnista, Colaborador
La educación ambiental es un elemento esencial para avanzar hacia una economía circular de manera consciente. No se trata solo de transmitir conocimientos sobre el medio ambiente, sino también de fomentar valores, actitudes y habilidades que permitan a las personas tomar decisiones informadas y responsables. En ese sentido, contribuye tanto a la protección del entorno como al fortalecimiento de una ciudadanía más consciente, capaz de comprender que sus hábitos cotidianos también inciden en la sostenibilidad y en la resiliencia económica de los territorios.
En la región de Aysén, y en el marco de la consultoría "Diagnóstico Plan de Gestión de Residuos en Transición a Economía Circular", encomendada por el Gobierno Regional de Aysén a Bioaqua, se ha propuesto un Plan de Educación Ambiental orientado a fortalecer capacidades en torno a la gestión de residuos, el consumo responsable y la responsabilidad ciudadana. Su propósito es aportar una base formativa pertinente, estructurada y de bajo costo, que pueda apoyar procesos futuros de implementación.
El Plan de Educación se concibe como un instrumento estratégico y operativo de diseño. Su foco no está en la ejecución inmediata de acciones formativas, sino en la definición de contenidos, competencias, modalidades y arreglos organizacionales que permitan su implementación progresiva en etapas posteriores. Se trata, por tanto, de una propuesta que busca ordenar y proyectar una línea de trabajo, resguardando coherencia entre los desafíos regionales, las capacidades existentes y la necesidad de avanzar con realismo.
En el núcleo de esta propuesta existe un firme énfasis en el aprendizaje aplicado a tres actores relevantes: estudiantes de enseñanza media, funcionarios clave del sistema municipal y representantes de las principales empresas y sus trabajadores en las distintas comunas de Aysén. Cada grupo objetivo cuenta con una secuencia formativa propia, definida en términos de sesiones, resultados de aprendizaje, temáticas, duración y etapas metodológicas, asegurando coherencia entre diagnóstico, diseño curricular y resultados esperados.
El propósito no es sólo dotar a estudiantes, funcionarios y trabajadores de herramientas útiles, sino también fomentar una mentalidad de innovación y de responsabilidad ambiental, necesarias para promover un cambio hacia un modelo más consciente y responsable de consumo y producción. En este contexto, la educación ambiental no solamente entrega información: también forma competencias para actuar mejor frente a los desafíos que impone la transición hacia la economía circular.
Esto implica enseñar conceptos clave como la reducción del consumo, la reutilización creativa y el reciclaje eficiente, para inspirar a las personas a ver los residuos no como un desecho, sino como un recurso valioso que puede volver a entrar en el ciclo productivo.
El plan propuesto se caracteriza por su flexibilidad, pertinencia territorial y realismo operativo, privilegiando modalidades formativas de corta duración, metodologías participativas y el uso de recursos internos existentes. Contar con una propuesta de este tipo representa una base concreta para que, en etapas posteriores, distintos actores públicos, privados y comunitarios puedan impulsar procesos formativos consistentes con los objetivos de sostenibilidad que la región necesita.
* Pamela Ibarra Palma es profesora de Estado en Biología, Mg. en Ciencias mención Fisiología Vegetal, profesional de Educación Bioaqua en Estudio Diagnóstico Plan de Gestión de Residuos en Transición a una Economía Circular, financiado por el Gobierno Regional de Aysén y su Consejo.


















